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Es el único monarca europeo que todavía recibe la espada, el anillo y el orbe en su coronación.

Así se vio el simbolismo de otro tiempo en la coronación de Carlos III de Inglaterra

Es el único monarca europeo que todavía recibe la espada, el anillo y el orbe en su coronación.

Carlos con túnica de terciopelo, Camilla vestida por el diseñador de cabecera de Diana de Gales entran en la abadía. En el cortejo el príncipe Jorge y los nietos de ella. Recibido con evocación divina y reconocido como rey, Carlos III promete defender Iglesia Anglicana y ser un devoto protestante. Solemnidad y mucha música, antes del momento más íntimo de la ceremonia, el que se oculta al público, por ser, según Buckingham, un instante entre el soberano y Dios: el ungimiento del pecho, la frente y las manos de Carlos III con un aceite sagrado hecho con aceitunas del Monte de los Olivos de Jerusalén.

Es el único monarca europeo que todavía recibe la espada, el anillo y el orbe antes del momento más importante, cuando el arzobispo de Canterbury le coloca, con cierta dificultad para ajustarla, la corona de San Eduardo. Con todas las bendiciones recorre el camino hacia el trono.

Tradicionalmente más familiares y amigos juraban lealtad al nuevo monarca, pero en esta ocasión solo se arrodillan el arzobispo y su heredero, el príncipe de Gales. Llega el turno de Camilla, coronada como reina consorte. Y como fue el expreso deseo de Isabel II antes de morir, ambos ya caminan juntos en esta nueva era real.

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