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Conmoción en Suecia por retornados de Estado Islámico trabajando en escuelas: "Hemos sido demasiado ingenuos"

Una investigación del diario Expressen pone de relieve que pasaron del califato a trabajar con niños o adolescentes en el país nórdico.

Una investigación del diario Expressen pone de relieve que pasaron del califato a trabajar con niños o adolescentes en el país nórdico.
Portada del reportaje del diario sueco Expressen | LD

La situación en Suecia se acerca cada vez más a un punto de no retorno. El crimen organizado ha convertido el país en uno de los más violentos de Europa y, por si fuera poco, la política de multiculturalidad impulsada en los años 70 y 80 ha terminado en la creación un gran número de "no go zone" en el país, es decir, áreas donde el Estado ha desaparecido casi en su totalidad y solo rigen los mafias locales formadas por inmigrantes.

La situación ha llegado a tal extremo que a finales del pasado mes de septiembre el Gobierno sueco anunció que iba a emplear al Ejército para tratar de frenar a estas bandas violentas, formadas mayoritariamente por población inmigrante. En un primer momento, como apoyo a las Fuerzas de Seguridad, hasta que se hagan los cambios legales necesarios para que, en momentos puntuales, puedas ser incluso unidades militares las que luchen contra el crimen organizado.

En esta situación, el país ha quedado conmocionado por la información que publica este jueves el diario Expressen, uno de los más leídos. Han investigado la situación de 83 retornados de Estado Islámico o ISIS -personas que fueron a Siria o Irak a vivir en el califato del terror y a combatir por su ampliación y que una vez fue derrotado regresaron a Suecia- y uno de cada cuatro tiene trabajos relacionados con la formación de niños o jóvenes.

Dejaron el califato, volvieron al país nórdico sin causas pendientes con la justicia, porque no se pudo demostrar que habían participado directamente en ninguna atrocidad, y se reintegraron en la sociedad como si nada hubiera pasado. Ahora, 21 de ellos, trabajan como profesores, asistentes sociales, niñeras o dinamizadores juveniles. En algunas ocasiones, incluso, en instituciones públicas.

La polémica ha obligado a la ministra de Educación, Lotta Edholm, a entonar el mea culpa en nombre del sistema sueco: "La sociedad sueca ha sido demasiado ingenua en los que respecta a los retornados de Estado Islámico o ISIS. Es completamente inaceptable que personas que son terroristas del ISIS trabajen en el sistema escolar sueco, en centros de ocio y similares. Esto no se debe permitir".

La ministra ha llamado a las instituciones públicas y centros privados a ser más estrictos en el control de los antecedentes del personal que contratan, aunque también se ha lamentado que estos centros no tengan acceso a los datos de la SÄPO (Säkerhetspolisen), la agencia de seguridad interna sueca, porque en sus archivos sí figuraba el historial en Siria o Irak de estos retornados de Estado Islámico.

"Estamos investigando cómo puede ser posible romper el secreto o la debida reserva de información que debe haber de los archivos policiales para que los servicios sociales y las escuelas puedan tener acceso a ellos", ha añadido Lotta Edholm.

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