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Un pederasta buscaba cómplice para robar un niño en Praia da Luz días antes de la desaparición de Madeleine McCann

Un testigo asegura que Christian Brueckner intentó convencer a un amigo suyo de que le ayudara a secuestrar a un menor, para vendérselo a una pareja.

Un testigo asegura que Christian Brueckner intentó convencer a un amigo suyo de que le ayudara a secuestrar a un menor, para vendérselo a una pareja.
Imagen de archivo de Madeleine McCann cuando desapareció. | EFE

Christian Brueckner -único sospechoso imputado por la desaparición de Madeleine McCann, el 3 de mayo de 2007- comparecerá ante el Tribunal Regional de Braunschweig el próximo viernes, 16 de febrero, acusado de cinco nuevos delitos sexuales -dos de ellos sobre menores- que habría cometido en territorio portugués entre los años 2000 y 2017. El alemán, de 47 años, se encuentra cumpliendo condena en estos momentos en su país por traficar con drogas y violar a una turista estadounidense de 72 años en el año 2005, precisamente en Praia da Luz.

El pederasta -no en exclusiva, ya que también tiene a sus espaldas agresiones sexuales a adultos- vivió en el Algarve portugués hasta poco después de que secuestraran a la pequeña británica, que se volvió a Alemania. Pero cuando se llevaron a la niña de 3 años del apartamento que su familia tenía alquilado en el Ocean Club Resort, Brueckner residía a unos 3 kilómetros del complejo turístico. Maddie y sus hermanos dormían mientras sus padres cenaban con unos amigos en un establecimiento cercano al alojamiento.

Los menores estaban solos y quien perpetró el rapto lo sabía. Lo de dejar a sus hijos acostados mientras los mayores tomaban algo en el restaurante Tapas era una práctica habitual del grupo. Por eso, solicitaban cada noche la misma mesa: la que tenía mejores vistas a los apartamentos. Un detalle que la madre de la menor desaparecida, Kate McCann, apuntaba en el libro que publicó en 2011. Un hecho que terminó relevante porque -según descubrieron después- este extremo estaba apuntado en el libro de reservas del establecimiento, que se encontraba en la puerta del local abierto y al alcance de cualquiera.

A día de hoy, los padres de la pequeña están convencidos de que esta información acabó en las manos equivocadas y convirtió a Maddie en el objetivo de sus captores. Los investigadores del caso están convencidos de la culpabilidad de Brueckner y cada vez son más los indicios que apuntarían a que no actuó sólo. Un nuevo testigo asegura que -unos antes de la desaparición de la pequeña británica- el alemán buscaba un cómplice que le ayudara a robar una niña para vendérsela a una pareja sin hijos.

Nadie le hizo caso

Quien lo cuenta es un británico de 59 años llamado Ken Ralphs, que coincidió con Brueckner en Portugal. Según informa Sky News, el sospechoso intentó convencer a un amigo suyo para que participara en sus planes. Él se habría llegado a sentir tentado a hacerlo, debido a que estaba pasando por un mal momento económico. Vivía junto a su familia en una tienda de campaña, en una comunidad nómada asentada en la costa portuguesa.

Él y su esposa solían llevarle comida. Tenían bastante relación. Una noche, después de tomar unas cervezas alrededor de un fuego, su amigo comenzó a llorar. "Le pregunté qué le pasaba y, finalmente, me confesó que se estaba pensando en involucrarse con Christian en robar un niño a una familia rica en Praia da Luz", asegura Ralphs. "Christian sabía que el tipo era vulnerable y quería viajar al extranjero, pero no podía marcharse porque no podía pagar los billetes de avión".

Según su relato, él intentó convencerle de que no lo hiciera e incluso le habría ofrecido prestarle el dinero que necesitaba para volver a su país con su familia, como era su deseo. Unos días después, el británico tuvo que marcharse a Reino Unido. Y, una vez allí, se enteró de la desaparición de Madeleine. Ralphs acudió a la policía para contar lo sabía. Le tomaron declaración, pero poco más. Así que regresó al Algarve para poner los hechos en conocimiento de los investigadores lusos, que le ignoraron por completo.

Su amigo desapareció

Para entonces, Brueckner había desaparecido sin dejar rastro. Su amigo tampoco estaba ya en el asentamiento. De hecho, la tienda en la que éste vivía con su familia estaba carbonizada. Desde entonces, no habría vuelto a ver a ninguno de los dos. No obstante, cuando el pederasta alemán fue identificado públicamente como el principal sospechoso de la desaparición de Madeleine, Ralphs se comunicó de nuevo con la policía.

Los agentes portugueses le interrogaron, aunque él desconoce qué repercusión pudo tener lo que les contó en la investigación. Según le confesaron, se habían puesto en contacto su amigo pero éste negó que le conociera. "Tengo una docena de testigos que dirán que está mintiendo", asevera al medio británico. Aunque supone que él le dijo eso a la policía "simplemente porque no quería ser interrogado".

Él, por su parte, sigue intentando colaborar para que se descubra lo que ocurrió con la pequeña a la que se perdió el rastro hace cerca de 17 años. Ralphs no sólo sigue teniendo contacto con los con detectives de Scotland Yard, si no que a finales del año pasado envió una declaración detallada al fiscal alemán que dirige la investigación de la desaparición de Madeleine.

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