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La OTAN y la UE se dividen en torno a permitir o no a Ucrania el uso de armas donadas en ataques contra suelo ruso

Stoltenberg y Borrell tratan de convencer a los países más reacios. Putin amenaza con "graves consecuencias" para Europa si se permite.

Stoltenberg y Borrell tratan de convencer a los países más reacios. Putin amenaza con "graves consecuencias" para Europa si se permite.
Cumbre en Bruselas de los ministros de Defensa de la Unión Europea. | Min. Defensa

El debate está abierto en el seno de la OTAN y de la Unión Europea. ¿Debe Ucrania emplear los sistemas de armas donados por sus socios occidentales para atacar a Rusia en suelo ruso? En estos momentos ningún país aliado se plantea que Ucrania no este legitimada para realizar este tipo de ataques, no en vano fue Rusia quien inició la guerra, sino que la cuestión es si debe hacerlo con armamento de su propio arsenal o también con el donado por sus aliados.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenki, ha expresado esa petición públicamente durante la firma del acuerdo de seguridad Bélgica-Ucrania que ha tenido lugar este martes en Bruselas. Un tratado similar al que se firmó ayer miércoles con España, que también se ha firmado con media docena de países más de la OTAN y la UE, y que durante la tarde-noche de este martes firmarán también Ucrania y Portugal.

"No podemos arriesgar el apoyo de nuestros aliados, por eso, no estamos usando las armas de nuestros aliados para atacar el territorio ruso. Por favor, dadnos permiso para hacerlo", ha dicho el mandatario ucraniano. La cuestión es que en la redacción del acuerdo Ucrania-Bélgica prohíbe a Kiev utilizar los cazas F-16 y todo el resto del material militar donado fuera del territorio soberano de Ucrania.

Un empleo de armas en suelo ruso que ha sido apoyado este martes por altos representantes de las dos organizaciones supranacionales. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha asegurado que "el derecho a la defensa propia incluye atacar objetivos militares legítimos dentro de Rusia. Y esto es particularmente relevante ahora, porque los combates más fuertes están ocurriendo en la región de Járkov, cerca de la frontera".

"Algunos aliados no han impuesto restricciones en las armas que han entregado; otros sí, y creo que ha llegado el momento de considerar esas restricciones, también a la luz del desarrollo de la guerra. Esto no hace a los aliados de la OTAN parte del conflicto", ha dicho el máximo responsable de la Alianza Atlántica, tratando de quitar el miedo a los países aliados que temen que pueda ser considerado por Moscú como un casus belli.

En parecidos términos se ha expresado el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Josep Borrell, quien ha pedido mantener un "equilibrio" entre la necesidad de Ucrania de atacar suelo ruso y el riesgo de escalada en el conflicto: "De acuerdo con la ley de la guerra, es perfectamente posible, no hay ninguna contradicción en tomar represalias, poder contraatacar contra quien me ataca desde su territorio".

Ante este nuevo debate, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha entrado rápidamente en el juego de declaraciones y ha amenazado con "graves consecuencias" para Europa, unas palabras que recuerdan mucho a las que ya utilizó hace más de dos años para amenazar a los países de la UE y la OTAN si empezaban a suministrar armamento a Kiev, algo que finalmente llevan haciendo desde justo antes de la invasión rusa de Ucrania.

"Esta constante escalada puede tener graves consecuencias y si esas graves consecuencias se hacen notar en Europa, ¿cómo reaccionará Estados Unidos?", se ha preguntado Putin, que no ha dudado en recordar el poder nuclear ruso. "Estos representantes de los países de la OTAN, especialmente en Europa, especialmente en países pequeños, deben ser conscientes de con qué están jugando", ha añadido.

La cuestión es si para realizar esos ataques debe o puede emplear el material donado por los países del Grupo de Ramstein, formado por los 32 aliados de la OTAN y otros 24 países. En la reunión de ministros de Defensa de la UE de este martes, por ejemplo, ha habido partidarios de las tres posiciones posibles: los que se han negado rotundamente, los que lo permiten o están dispuestos a permitirlo y los que han pedido un tiempo para madurar su decisión.

El mayor apoyo a que Ucrania utilice armas occidentales para atacar en suelo ruso está en Reino Unido y la Europa del Este. Países como Estonia, Letonia, Lituania o República Checa han facilitado su armamento a Ucrania sin ningún tipo de restricción. "Es totalmente lógico. Se defienden de la agresión, defienden a sus ciudadanos y tienen todo el derecho a usar todas las posibilidades para su defensa", ha mantenido este martes Petr Fiala, primer ministro checo.

Pero también hay países que no ven con buenos ojos que ese material militar sea empleado para alcanzar objetivos en territorio soberano ruso. Es el caso de países como Estados Unidos, Francia, Alemania, España, Italia o Hungría. "Tenemos una posición muy clara, no autorizamos el uso de material militar italiano fuera de las fronteras de Ucrania", ha dicho este martes el vicepresidente de Italia y ministro de Exteriores, Antonio Tajani.

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