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La historia del viacrucis: de Tierra Santa al Coliseo romano gracias a un español

El rito, consolidado como el acto central de la Semana Santa vaticana, fue impulsado por un religioso español mucho antes de alcanzar el anfiteatro.

El rito, consolidado como el acto central de la Semana Santa vaticana, fue impulsado por un religioso español mucho antes de alcanzar el anfiteatro.
San Juan Pablo II en el Vía Crucis del Coliseo de Roma | Cordon Press

El rezo del viacrucis en el Coliseo romano proviene de una antigua tradición que data del siglo XVIII y que cada Viernes Santo al anochecer, rememora las etapas de la Pasión de Cristo. Se trata del acto más significativo de la Semana Santa en Roma, donde miles de fieles acuden a rezar con el Papa, en un ambiente de recogimiento y oración.

¿Desde cuándo se celebra el viacrucis?

El viacrucis (o "camino de la cruz") nació en Jerusalén cuando los primeros cristianos comenzaron a visitar los lugares donde transcurre la Pasión de Cristo. Fue gracias a un español, el beato Álvaro de Córdoba, un fraile dominico natural de Zamora, quien introdujo en Europa la devoción del Vía Crucis tras peregrinar a Tierra Santa en 1419, estableciendo un "Monte Calvario" en Córdoba, en el convento de Santo Domingo de Scala Coeli, donde dispuso de ocho cruces en los alrededores del santuario como en la Vía Dolorosa de Jerusalén, convirtiéndose en el primer viacrucis de España y de Europa.

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En cuanto a Italia, quien lo desarrolló fue el franciscano San Leonardo de Porto Maurizio. En el siglo XVIII, el Coliseo estaba en un estado de abandono absoluto, sirviendo incluso como cantera de piedra. San Leonardo se propuso proteger el monumento, ya que durante mucho tiempo se consideró el lugar donde padecieron los primeros mártires cristianos de la antigua Roma, aunque las investigaciones arqueológicas posteriores demostraron que el anfiteatro se utilizaba más para las luchas de gladiadores del Imperio Romano que para ejecuciones.

Finalmente, el papa Benedicto XIV declaró en 1750 el Coliseo como lugar sagrado en honor a los mártires y erigió 14 estaciones del viacrucis alrededor de la arena. La tradición duró más de un siglo, antes de caer en desuso con la unificación de Italia y el fin del poder temporal de la Iglesia, al perder el pontífice su soberanía sobre el territorio romano. Además, los arqueólogos comenzaron a excavar el suelo del Coliseo para sacar a la luz los hipogeos (los túneles por donde salían las fieras). Al retirar el suelo de tierra, se desmantelaron las estaciones del viacrucis y la cruz central. Tras décadas de olvido, la cruz de madera regresó a la arena en 1926, fijándose en un lateral del anfiteatro para no entorpecer las excavaciones arqueológicas.

Posteriormente, durante la Semana Santa de 1959, Juan XXIII volvió a presidir el Vía Crucis en el Coliseo, aunque fue su sucesor, Pablo VI, quien recuperó esta tradición en 1964, retransmitiéndose por primera vez en televisión en 1977. Una práctica que han continuado San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco y que ha consolidado el viacrucis no solo como un recordatorio de la Pasión de Cristo, sino también como un escenario de oración por la paz y el perdón.

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En 1991, San Juan Pablo II reformó las estaciones con la intención de acercar ecuménicamente a todas las confesiones cristianas. El viacrucis se inicia con la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní y finaliza en la decimocuarta estación, cuando Jesús es colocado en el Santo Sepulcro.

En ocasiones, el Santo Padre suele invitar a una persona o un grupo de personas para escribir las meditaciones, los textos que serán leídos en cada una de las estaciones. Muchas de estas meditaciones han quedado para el recuerdo, como por ejemplo la del 2005, del cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde denunció los abusos cometidos por sacerdotes, cuyos escándalos comenzaban a salir a la luz. En la novena estación, pronunció: "¡Cuánta suciedad hay en la Iglesia, y precisamente entre los que, por su sacerdocio, deberían entregarse enteramente a Él!".

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También ha habido polémicas, como la de 2022, cuando el Papa pidió a una mujer rusa y a una ucraniana que escribieran la 13ª estación, pero esta iniciativa, que parecía poner al mismo nivel a un país agresor y a un país agredido, provocó indignación. Al final, las dos mujeres llevaron juntas la cruz, y el texto de la meditación fue sustituido por un momento de silencio por la paz mundial. "Ante la muerte, el silencio es más elocuente que las palabras".

El vía Crucis de 2026 será el primero de León XIV como Papa, y además, portará la cruz durante todo el recorrido. A lo largo del recorrido se leerán las meditacione escritas por el franciscano Francesco Patton, quien desde 2016 y hasta el año pasado fue custodio de los Santos Lugares, en Tierra Santa. El año pasado, ante la convalecencia del papa Francisco, fue el cardenal Baldassare Reina, vicario general para la Diócesis de Roma, quien se encargó de presidir en nombre del Papa.

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