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García-Margallo se muestra "dispuesto a pedir disculpas" a Evo Morales

Después de haber negado que hubiese motivo alguno para hacerlo, el ministro de Exteriores se muestra "dispuesto a pedir disculpas" a Evo Morales.

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El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo se ha referido este martes, en un desayuno informativo, a la polémica suscitada la semana pasada con Evo Morales a cuenta de Edward Snowden.

Margallo, quien, en un principio se había negado a pedir disculpas al presidente boliviano, hoy ha mostrado un talante más conciliador con el asunto, aclarando que sí que existen "interpretaciones" por las que está dispuesto a disculparse en nombre del Gobierno español. Según ha explicado, España "valoró" que el extécnico de la CIA podía estar en el avión presidencial de Evo Morales porque "era un rumor extendido en todo el mundo y reconocido por las autoridades bolivianas en los textos que a mí me mandan". El ministro no ha querido aclarar si el origen de estos rumores provenía de EEUU, donde Snowden tiene una orden de extradición.

El titular de Exteriores se ha centrado en detallar cuál fue el proceso de concesión de vuelo al avión procedente de Moscú. Según ha dicho, el primer contacto con Bolivia lo tiene el 26 de junio, cuando le solicitan permiso para sobrevolar el espacio aéreo español, en un avión que vendría procedente de Lisboa. "Y se concedió sobre la base de la palabra del canciller, como es norma y tradición. Creemos en la palabra de nuestros aliados y amigos", explicó. El 2 de julio, "las autoridades bolivianas piden no ya el sobrevuelo sino repostar en Las Palmas porque Portugal la había denegado. No hubo problema y en una conversación telefónica se autoriza", aseguró Margallo. "Si España hubiera querido un registro del avión, lo habría pedido en ese momento", apuntó.

Y es que, el verdadero centro de la polémica está en si España denegó o no la autorización a Morales para que sobrevolara nuestro país, como hicieron Portugal y Francia. Bolivia asegura que sí, y junto a otros países de UNASUR exigió disculpas en la "declaración de Cochabamba" a dichos gobiernos europeos. Pero la postura de España es completamente contraria: "Nunca revocamos el derecho a vuelo", ha insistido Margallo. "Por eso no habría que pedir disculpas, porque nunca lo hemos hecho".

La "noche complicada"

Pero donde el ministro no se ha mostrado tan categórico es en lo ocurrido en esas 18 horas que Evo Morales pasó retenido en el aeropuerto de Viena. José Manuel García Margallo reveló que esa noche el canciller boliviano David Choqueuanda -que se encontraba en Panamá- "estaba todo lo nervioso que se puede imaginar, y me pide que haga gestiones con los países aliados" para sacar a Morales del aeropuerto, explicó. El ministro le solicitó que le enviara "por escrito" su petición, y las autoridades bolivianas así lo hicieron: "Allí reiteraron su agradecimiento por la gestión y enfáticamente niegan que Snowden esté en el avión".

En ese momento el embajador español en Austria, Alberto Carnero, se desplaza a las dependencias del aeropuerto donde está retenido Evo Morales. Y aquí es donde el relato de las autoridades españolas se vuelve más confuso: según el presidente boliviano, Carnero le pide que le invite a un café en la aeronave, en lo que él entiende como un intento de comprobar si Snowden estaba allí escondido. Morales se negó.

Y las explicaciones de Margallo no contribuyen a aclarar lo ocurrido, aunque de ellas puede deducirse que algo no fue bien entre ambos, y que el representante diplomático pudo ofender a Morales con sus peticiones. "Cuando el embajador se traslada allí parece que hubo algún malentendido", dijo, esquivo. "Por eso, si se ha producido algún malentendido no tengo ningún inconveniente en pedir disculpas al presidente Morales", trató de zanjar el titular de Exteriores.

"En la declaración de Cochabamba se dice que lo que se produce es una negativa a sobrevolar el espacio aéreo, y por eso no vamos a pedir disculpas porque no es así", repitió. "Pero sí pediremos disculpas si ha habido alguna percepción errónea en una noche complicada".

Sobre Snowden, el ministro rehusó pronunciarse. "Lo que yo opine es irrelevante, porque hay un tratado de extradición que nos obliga a entregarlo, y yo no voy a hacer un juicio paralelo".

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