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Argentina, paralizada por una huelga general

La huelga general convocada por varios grupos sindicalistas opositores al Gobierno de Cristina Fernández logra un amplio eco en todo el país.

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La huelga general convocada por varios grupos sindicalistas opositores al Gobierno de Cristina Fernández logra un amplio eco en todo el país.

Buenos Aires con las calles vacías fue testigo de la primera gran huelga general de los sindicatos contra la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. No hubo circulación de autobuses y tampoco de trenes de cercanías, por lo que muchos colegios optaron por cerrar sus puertas al igual que las tiendas que sufrieron la ausencia de empleados.

Una de las razones de la huelga es el alto índice de inflación que registra Argentina por lo que las principales consignas se centraron en el "ajuste, la inflación y la inseguridad'. En algunos casos las marchas se saldaron con incidentes, heridos y detenciones.

El líder de la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, dijo que "quiero pedirle humildemente al Gobierno que preste atención a lo que expresa la gente en este tipo de medida. Presten atención a este llamado de la gente". Además aseguró que "el pueblo se expresó" al apuntar que en muchos casos la huelga había sido seguida en un 98%. "El paro es para ratificar que haya paritarias (negociaciones salariales) libres", dijo Moyano, quien pidió también un aumento salarial "de emergencia" a jubilados y medidas gubernamentales para paliar la creciente violencia urbana.

Jorge Capitanich, jefe de Gabinete, señaló que la huelga fue "un gran piquete nacional" y agregó que "es una metodología a la vieja usanza del medioevo" ya que "en la Edad Media los señores feudales impedían el acceso a la población. No hay lugar para la barbarie ni para medidas que conspiran contra el libre ejercicio del derecho de huelga de los trabajadores". Para Capitanich, se está "restringiendo la libertad de las personas" y subrayó que "el derecho a la huelga está consagrado en la Constitución nacional" pero aclaró que "lo que no se puede hacer es impedir el libre ejercicio de ese derecho de huelga".

Una de las primeras medidas del gobierno como respuesta a esta huelga ha llegado desde el ministerio del Interior y Transporte. Según informa La Nación, el responsable Florencio Randazzo informó de que retiraba el subsidio correspondiente a la jornada de este jueves a las empresas de colectivos que adhirieron a la huelga, entre ellos los que debían dar el servicio de transporte público de pasajeros urbanos, suburbanos e interurbanos.

Además, varios medios ya han anunciado que este viernes la red de metro de Buenos Aires podría abrir sus puertas más tarde del horario normal –el servicio comienza a las 5 de la mañana– por los daños ocasionados durante esta jornada. Según los datos, algunos rompieron semáforos y arrojaron objetos a las vías. Según Clarín, la empresa Metrovías comunicó que "sumado a estos graves hechos, la ausencia de personal de supervisión y el bajo nivel de presentismo también fue un impedimento para cualquier posibilidad de prestar servicio".

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