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Un año de la muerte de Nisman: un caso lleno de incógnitas

A un año de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, las circunstancias que rodean su muerte siguen siendo una incógnita.

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A un año de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, las circunstancias que rodean su muerte siguen siendo una incógnita.
Alberto Nisman. | Cordon Press

El cadáver de Alberto Nisman fue encontrado alrededor de las 22:00 (hora local) del domingo 18 de enero de 2014 en su casa, ubicada en el 13º piso de la torre Le Parc, en Buenos Aires. El fiscal del caso de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) –atentado que dejó 85 muertos en 1994– estaba tendido en el baño y con un disparo encima de su oreja derecha.

El cuerpo del fiscal fue encontrado tan sólo unas horas antes de su cita para declarar ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados por una denuncia que había interpuesto. Nisman había denunciado a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y al excanciller Héctor Timerman por tratar de exculpar a los funcionarios iraníes implicados del atentado por medio de un tratado internacional.

En las primeras semanas tras la muerte de Nisman, hubo distintas polémicas sobre si hubo o no terceras personas en la escena, sobre si la puerta estaba abierta o cerrada con llave, además de denuncias de irregularidades en la recolección de pruebas durante las primeras horas después del hallazgo del cadáver. La misteriosa muerte del fiscal dio lugar a numerosas hipótesis y especulaciones, no sólo por parte de los medios y la sociedad, sino incluso del Gobierno argentino. Primero sostuvieron la hipótesis del suicidio, poco después la del asesinato, y luego volvieron a abonar la teoría del suicidio.

El Gobierno, durante las primeras horas del día 19, dijo que la muerte había sido un suicidio. El mismo día 19 por la tarde, la presidenta sostenía a través de una carta en su cuenta de Facebook que había sido un suicidio, si bien insinuaba que quizá la denuncia de Nisman respondía a órdenes del grupo Clarín y emitía una serie de opiniones sobre la escena de la muerte. Sin embargo, el día 22 Fernández de Kirchner publicó una carta en su sitio web en el que decía que estaba "convencida" de que "no fue suicidio". "No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas", aseguraba, y sembraba sospechas sobre la catalogación como suicidios de una serie de muertes misteriosas en la historia reciente del país.

Los sospechosos

Desde el oficialismo hubo voces –incluso de miembros del Gobierno– que denunciaron que detrás de la muerte de Nisman estaba una parte de los servicios de inteligencia a los que Fernández de Kirchner había intentado quitar protagonismo. Además, la jefa de Estado relevó a Jaime Stiuso, considerado uno de los espías más relevantes del país, de su deber de guardar los secretos como miembro de los servicios de inteligencia y su administración lo puso en la mira, al denunciarlo penalmente por supuestas irregularidades en la investigación de la AMIA, en la que colaboró con Nisman.

Otro de los protagonistas del caso Nisman fue su colaborador más cercano, el técnico informático Diego Lagomarsino, quien fue imputado por la fiscal Viviana Fein por haberle prestado el arma a Nisman y quien fue señalado por la propia Fernández de Kirchner como uno de los sospechosos por la muerte del fiscal. El que fuera compañero de Nisman aseveró ante el programa estadounidense "60 minutos" de la cadena estadounidense CBS: "No pensé que iba a usar el arma", al tiempo que negó ser un espía y afirmó desconocer las circunstancias de la muerte del fiscal: "No sé si se suicidó".

Disputas judiciales

La exmujer de Nisman, Sandra Arroyo Salgado, que además es jueza federal, se presentó como parte querellante en nombre de sus hijas y presentó su propio equipo de peritos, que realizaron un informe sobre la muerte de Nisman. El día 5 de marzo, Arroyo Salgado dio detalles del informe, según el cual Nisman no se suicidó, sino que "lo mataron", dijo en rueda de prensa. Sin embargo, la fiscal Fein, a cargo del caso, dijo que eso no podía ser confirmado.

Las disputas entre Fein y Arroyo Salgado fueron en aumento y convirtieron el caso Nisman en una suerte de culebrón judicial con acusaciones cruzadas en la prensa, hasta el punto de llegar a declaraciones novelescas: "Arroyo Salgado debería decirme sus quejas a la cara", señaló Fein en televisión.

Ataques contra Nisman

Además de las disputas judiciales, se produjo una operación de desmitificación del fiscal ante la opinión pública a través de acusaciones personales, en ocasiones graves y en ocasiones rocambolescas. Uno de los primeros intentos de desacreditar al fallecido fue la insinuación de que era homosexual, algo que llegó a decir públicamente un senador nacional del oficialismo, aunque después se filtraron numerosas fotos del fiscal con jóvenes modelos y mujeres.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, llegó a afirmar: "Nisman era un sinvergüenza que usaba dinero de AMIA para salir con minas (chicas) y pagar ñoquis", siendo esta la palabra que se utiliza en Argentina para cargos fantasma a los que se paga sin trabajar, normalmente a cambio de favores.

Fein, apartada de la causa

Finalmente, la juez de instrucción Fabiana Palmaghini decidió apartar a la fiscal Viviana Fein de la investigación sobre la muerte de Nisman y recuperar las riendas de la causa judicial, anunciando además nuevas diligencias de prueba. "Con el objeto de disipar aquellos interrogantes que considero aún subsisten en la encuesta y que podrían incidir en su resolución corresponde reasumir la investigación", anunció Palmaghini. El anuncio fue recibido con sorpresa porque el pasado mes de agosto se negó a asumir de nuevo la dirección del caso, esgrimiendo dudas procesales que, según argumenta ahora, se han disipado.

La familia de Nisman celebró la irrupción de Palmaghini como guía de las investigaciones porque Fein "direccionaba la prueba a favor de una sola hipótesis: la del suicidio", según señaló a Clarín Manuel Romero, uno de los abogados de la familia del fiscal fallecido.

Entre las pericias que se realizaron durante el año sobresalieron las de rastros de pólvora, que en principio no arrojaron resultados positivos en las manos del exfiscal, además de las investigaciones informáticas sobre los teléfonos y las computadoras de Nisman.

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