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Perú renueva su Congreso: castigos, sorpresas y ¿nuevos problemas?

Las elecciones legislativas complementarias de Perú han provocado un radical cambio en la conformación del mapa político.

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Las elecciones legislativas complementarias de Perú han provocado un radical cambio en la conformación del mapa político.
Portadas de diarios peruanos, al día siguiente de las elecciones. | EFE

El camino emprendido por el presidente de Perú, Martín Vizcarra, el pasado 30 de septiembre, cuando decidió disolver constitucionalmente el Congreso, culminó este domingo 26 de enero con las elecciones legislativas extraordinarias.

Uno de los principales objetivos de Vizcarra era lograr un Congreso menos obstruccionista del que había sido elegido en 2016 con una abrumadora mayoría fujimorista. Desde el primer día, el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski, que había derrotado por un margen muy ajustado a Keiko Fujimori en la segunda vuelta, se vio acosado constantemente por los miembros de Fuerza Popular –la agrupación fujimorista– y del APRA.

Esta situación de acoso provocó en diciembre de 2017 una primera moción de vacancia contra Kuczynski, que finalmente superó, y un segundo intento en marzo de 2018 que no fue necesario seguir ante la renuncia del presidente, presionado por la oposición y también por una serie de denuncias sobre irregularidades en sus negocios personales mientras era ministro de Alejandro Toledo (2001-2006). Fue en ese momento cuando Vizcarra, como vicepresidente, asumió el Ejecutivo. Lo que vino después fue más de lo mismo: acoso de la oposición y una crispación generalizada, hasta que optó por la disolución parlamentaria.

Castigo en las urnas

Lo cierto es que las cifras que arrojan los resultados del pasado domingo dan un duro castigo a esas dos agrupaciones opositoras. La fujimorista Fuerza Popular, que en las elecciones de 2016 logró una mayoría absoluta con 73 congresistas –de los 130 que componen el Congreso peruano– pasó a tener una pobre representación de unos 12 legisladores. Por su parte, el APRA –cuyo líder Alan García se suicidó en abril de 2019– pasó de tener cinco congresistas –pocos pero con mucha fuerza parlamentaria– a no lograr pasar la valla electoral del 5% –obtuvo apenas el 2,8% de los votos– y por lo tanto quedarse fuera del Congreso para el periodo 2020-2021, tiempo que restaba al congreso disuelto.

Los principales analistas peruanos señalaron que la población estaba ya cansada del constante enfrentamiento entre Ejecutivo y Legislativo, de ahí el voto de protesta contra esos dos partidos.

Otras organizaciones políticas que no tendrán presencia legislativa son el Partido Popular Cristiano (PPC), Solidaridad Nacional, compuesto por algunos congresistas que pasaron de la bancada fujimorista y muchos de ellos considerados conservadores, y la agrupación Contigo de excongresistas oficialistas convertidos en opositores a Vizcarra.

Nuevo Congreso, ¿mejor Congreso?

Lo que está claro es que este nuevo Congreso tiene una novedosa composición, lo que ha cambiado el mapa electoral peruano. A la estrepitosa caída de Fuerza Popular y el APRA, un partido tradicional como Acción Popular –que llevó dos veces a Fernando Belaúnde Terry a la presidencia (1963-1968, 1980-1985)– se ha convertido en la principal fuerza legislativa aunque con apenas 24 escaños, lo que apunta a un Congreso muy fraccionado.

Sin embargo, Lo que más ha sorprendido es la irrupción de dos partidos como Unión por el Perú (UPP) y Podemos, un nombre idéntico al partido de Pablo Iglesias en España pero sin ninguna coincidencia ideológica. Hoy tiene principal representante al exmilitar y exministro del Interior, Daniel Urresti, un hombre acusado del asesinato de un periodista en 1988 y de violación. De hecho, su nuevo juicio –fue absuelto en una sentencia que fue anulada después por el Supremo– comenzará en abril de este año.

Una de las grandes preocupaciones es que UPP es un partido que ha servido de vientre de alquiler para Antauro Humala, militar y hermano del expresidente Ollanta Humala, hoy preso por participar en el año 2005 en un levantamiento contra el gobierno de Alejandro Toledo en la región de Apurímac. Su acción dejó cuatro policías muertos, lo que finalmente lo llevó a ser condenado a 25 años de prisión. Humala es considerado ultranacionalista y entre sus propuestas está restaurar la pena de muerte.

Otra sorpresa es la aparición del Frente Popular Agrícola del Perú, más conocido como el Frepap o aún más por su logo del "pescadito". Se trata del área política de la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal que fue fundada por Ezequiel Ataucusi Gamonal a finales de la década de los 60. Dicen cumplir el Antiguo Testamento y los Diez Mandamientos, y tienen mucha fuerte en varias zonas agrícolas de la región amazónica del Perú. Este partido está activo desde las elecciones de 1990, en las que no obtuvo representación, y logró un escaño en 1995 y otros dos en 2000. Después de 20 años, regresa con fuerza y tendrá 16 parlamentarios.

El hecho es que muchos interpretan que gran parte de estas cifras son el resultado del hartazgo de los votantes a una clase política muy desprestigiada. Los más perjudicados han sido sin duda los fujimoristas –cuya líder Keiko Fujimori acaba de ser ingresada a 15 meses de prisión preventiva– y los apristas, hoy en día descabezados por la desaparición de Alan García y con varias facciones enfrentadas dentro de su organización.

La pregunta que todos se hacen ahora en Perú es si este nuevo Congreso trabajará junto al Ejecutivo y será capaz de sacar adelante nuevas reformas, en especial porque todas ellas necesitarán un enorme consenso, considerando que son nueve las bancadas que estarán para el periodo 2020-2021.

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