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El preso político José Daniel Ferrer, torturado hasta la extenuación en Cuba: "Me están matando lentamente"

Prisoners Defenders denuncia las torturas a más de un centenar de reos en cárceles cubanas. La hermana del líder disidente relata su caso para LD.

Prisoners Defenders denuncia las torturas a más de un centenar de reos en cárceles cubanas. La hermana del líder disidente relata su caso para LD.
Cartel pidiendo libertad para el preso político José Daniel Ferrer. | EFE

Prisoners Defenders ha denunciado ante las Naciones Unidas 101 casos de torturas a presos políticos cubanos que actualmente se encuentran encarcelados. En el informe, que será valorado por el Comité contra la Tortura durante su próximo período de sesiones (19 de abril-13 de mayo de 2022), se recogen hasta 15 tipos distintos de castigos físicos y psicológicos que se infligen a los reos. Una demostración más de la violación sistemática de los derechos humanos que se produce en la cárceles de la isla caribeña, especialmente de los prisioneros considerados como CR, abreviatura de "contrarrevolucionario" utilizada por el régimen comunista para marcar a los disidentes.

El estudio realizado por la ONG española se ha desarrollado a partir del testimonio de un centenar de presos políticos y familiares de éstos. De ellos, 87 se han obtenido de forma aleatoria (es decir, sin ser preseleccionados), a través de un formulario de declaración con 38 campos de respuesta. La información aportada por los afectados ha permitido documentar los 15 patrones de malos tratos y torturas mencionados, algunos padecidos por el 100% de los prisioneros.

Como viene denunciando Prisoners Defenders, desde que el 11 de julio de 2021 se produjese uno de los mayores estallidos sociales de la historia de Cuba (contra la dictadura), el régimen comunista ha hecho alarde de un altísimo nivel de represión, acumulando más de 5.000 detenciones arbitrarias y al menos 1.167 prisioneros políticos, así como centenares de reportes de torturas.

Entre los casos denunciados hay algunos especialmente llamativos, fundamentalmente por la escasa edad de los presos que aseguran recibir duros castigos físicos y psicológicos así como por la severidad de los que son sometidos. En el último grupo encontramos a José Daniel Ferrer García, en aislamiento desde que fue detenido por última vez, el 11 de julio de 2021. Según ha relatado su hermana para LD, él cree que le están "matando lentamente".

Menores torturados

Del conjunto de los 101 casos estudiados, 3 eran menores de edad en el momento de la detención: Jonathan Torres Farrat, Brandon David Becerra Curbelo y Rowland de Jesús Castillo Castro. El primero de ellos, de 17 años, es el que acumula más tipos de torturas distintas. En estos momentos, está en régimen de prisión provisional en la Prisión de Jóvenes de Occidente (El Guatao), acusado de los delitos de desórdenes públicos y atentado, con una petición fiscal de 8 años de privación de libertad.

Se da la circunstancia de que Jonathan es hipertenso, debe tomar asiduamente con enalapril, y desde el 13 de agosto no recibe su medicación, siguiendo órdenes de la Seguridad del Estado, que impiden que se le administre su tratamiento como forma de castigo. En una ocasión fue esposado a una reja y colgado, en un cuarto frío en el que posteriormente fue golpeado. Además, ha sido sometido a tratos degradantes, estuvo "desaparecido" varios meses- para dificultar el trabajo de su abogado- y le han prohibido las visitas de su madre en múltiples ocasiones.

El caso de José Daniel Ferrer

No podemos dejar de reparar en la declaración del prisionero político José Daniel Ferrer García, de 51 años de edad, quien lleva más de 8 meses aislado en una pequeña celda de castigo sin ventilación y asegura estar recibiendo ataques sónicos constantes desde hace 260 días. Su familia y los expertos médicos consultados -recogidos en el informe- creen que incluso pudiera estar siendo sometido a un envenenamiento químico. Su degradación física y psicomotriz es cada vez mayor a causa de las constantes torturas.

El ensañamiento con José Daniel viene de largo, por su papel destacado dentro de la disidencia cubana. Es coordinador general de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y también dirigente de otras plataformas por los derechos humanos en la isla. Fue uno de los más notables miembros del Grupo de los 75, reprimido en la Primavera Negra de 2003. Entonces, fue condenado a 25 años de privación de libertad por ejercer su derecho a la libertad de expresión, asociación y reunión.

El histórico de detenciones de Ferrer es tan interminable como las torturas que ha recibido en cada una de las encarcelaciones. Resulta impactante escucharlo de su propia voz, en algunas de las llamadas que han podido ser grabadas y ahora presentadas ante la ONU. Tras su última detención, con motivo de las protestas del 11J, la gravedad de las torturas a las que es sometido ha ido en aumento.

Recibe ataques sónicos

Las detenciones de Ferrer, en ocasiones, han ido acompañadas de un periodo en el que ha estado "desaparecido". Un tiempo en el que ha permanecido secuestrado, sin que nadie de su entorno conociera su paradero. Así fue en 2019, por ejemplo. El día 1 de octubre de ese año sufrió un allanamiento de morada por parte de 60 efectivos de las fuerzas especiales, siendo detenido en el acto. Tres días después, su familia dejó de tener noticias suyas.

Hasta el día 7 de noviembre, cuando recibieron una escueta comunicación de Tribunal Supremo no supieron dónde estaba ni cómo se encontraba. Aquel día, su mujer y tres de sus hijos pudieron visitarle en la Prisión de Aguadores. Después, pasaron otros 27 días sin saber nada de él. Pasó por estar incomunicado, aislado en celdas de castigo y también por recibir torturas físicas. Pero el trato en la cárcel aún podía ser peor.

Lo supo cuando le detuvieron en relación con las protestas del 11 de julio de 2021, en las que ni siquiera puedo participar. No le dejaron llegar. "A un par de cuadras de la sede principal de UNPAC, fue detenido junto a su hijo Danielito", relata su hermana, Ana Belkis Ferrer para LD. Desde entonces se encuentra en un pequeño cubículo "con el orificio para hacer las necesidades fisiológicas, llamado turco, dentro".

Su familia está desesperada. La situación en la que se encuentra José Daniel es terrorífica. Está siendo el peor encarcelamiento de todos. "Le tuvieron 89 días desaparecido y desde principios de agosto lo mantienen confinado en una celda de aislamiento, totalmente tapiada en un inicio.... Son cuatro paredes blancas con un bombillo encendido las 24 horas del día, preparada para aplicarle radiaciones sónicas", asegura Ana Belkis.

Él las describe como "sonido de grillos". Y en dos llamadas que obran en poder de Prisoners Defender es posible escuchar un sonido constante muy semejante al de estos insectos. Además, José Daniel asegura que -en consecuencia- presenta "fuertes dolores de cabeza, zumbidos en los oídos, sangrado bucal, perdida de la visión, calambres y parálisis momentáneas en sus manos".

A esto "hay que sumar los problemas gástricos e hipertensión arterial adquiridos en encarcelamientos anteriores, además de dolor molar y erupciones en la piel producidas por hongos o bacterias". Por supuesto, no recibe atención médica. Esa es precisamente uno de los castigos recogidos en el informe que Prisoners Defenders ha presentado ante Naciones Unidas. "Los medicamentos que la familia le lleva se los administran y dan cuando les parece", señala la hermana del reo. A lo que añade que "la alimentación es pésima y los alimentos que le llevan -ahora cada 50 días- se los limitan y racionan".

Enterrado en vida

Dada la situación, lo peor es cuando no tienen noticias suyas en muchos días. El pasado mes de octubre, determinaron darle 5 minutos de llamada telefónica semanalmente. Pero, según denuncia Ana Belkis, no se cumple. "En ocasiones, no se la dan" y -cuando puede hacerla- la mayoría de las veces "tampoco llegan a los cinco minutos". "Para completar", añade, "no solo le reducen aún más el tiempo, también le interrumpen con ruidos".

La última llamada fue el viernes 25 de marzo, asegura, "se sentía muy mal, expresó tener los dolores de cabeza más fuertes que nunca". Incluso llegó a mencionar que notaba "una alteración muy rara de su organismo, como si le estuviesen suministrando alguna sustancia en los alimentos o el agua". Él cree estar "estar enterrado vivo", porque le están "matando lentamente".

En estos momentos, se encuentra a la espera de juicio "por inventado y falso delito de desordenes públicos, en la causa número 128 del 2021", explica su hermana. Ella es conocedora de que a otros presos políticos les han ofrecido el exilio a cambio de su libertad, pero a él. "Saben que se negará una vez más", asevera. "Estamos muy orgullosos de él, es la persona más valiente, firme y determinada que he conocido. A Dios pedimos diariamente que lo acompañe, proteja y libre de tanta maldad y crueldad".

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