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La dictadura cubana impide que dos madres del 11J vuelen a España y se reúnan con instituciones europeas

Liset Fonseca y Marta Perdomo debían estar en Madrid este viernes para denunciar los casos de sus hijos, condenados a entre 6 y 10 años de cárcel.

Liset Fonseca y Marta Perdomo debían estar en Madrid este viernes para denunciar los casos de sus hijos, condenados a entre 6 y 10 años de cárcel.
Liset y Marta ya tenían sus tarjetas de embarque y habían facturado su equipaje. | OCDH/TWITTER

El régimen comunista cubano lo ha vuelto a hacer. Sin explicaciones, sin excusas. Sin más, han sido "reguladas". Es decir, que no pueden salir del país. A las 18.45 (00.45 hora española) salió de La Habana el vuelo que tenía que traer a Liset Fonseca y Marta Perdomo a España. Un viaje que tenía como objetivo denunciar en Europa la situación de sus hijos, condenados a entre 6 y 10 años de cárcel por participar en las manifestaciones pacíficas del 11 de julio de 2021.

Como ya hiciera su predecesora Ailex Marcano, las mujeres debían reunirse con representantes de distintas instituciones en Madrid, Bruselas y Ginebra. Entre ellas, el Parlamento Europeo, el Servicio de Acción Exterior de la UE (EEAS), y organismos de Derechos Humanos de la ONU. Y también tenían en su agenda sendas entrevistas para el grupo Libertad Digital. Este sábado, iban a conceder sus primeras declaraciones en el programa Sin Complejos de esRadio.

Una vez más, el Gobierno de Miguel Díaz-Canel viola los derechos de sus ciudadanos y silencia por la fuerza la voz de los presos políticos, encarnada en la figura de sus madres. Para Liset era un viaje muy especial. No sólo tendría la oportunidad de gritar alto y claro lo que en Cuba se ve obligada a callar, también se reuniría con otro de sus hijos, que lleva 8 años sin poder entrar en su país y vive en Canadá. El encuentro se tenía que producir en Madrid.

Esta madre, hundida por lo vivido en el aeropuerto José Martí, confesaba -para LD- estar "agotada" a su regreso a casa. "Sólo quiero descansar", añade. Más que sus palabras dice su tono de voz, apagado y resignado. Es el testimonio de una mujer rota. Una luchadora que ha de recomponerse antes de volver al ring. Ya ha pasado por situaciones similares -y peores- otras veces. Sabe que, aunque dejen cicatriz, las heridas dejan en algún momento dejan de sangrar.

Roberto Pérez, hijo de Liset Fonseca

El hijo de Liset, Roberto Pérez, fue detenido el 16 de julio de 2021 cuando se encontraba en su vivienda, por participar en las protestas que tuvieron lugar en San José de las Lajas (provincia de Mayabeque) cinco días antes. A pesar de no tener antecedentes penales, fue recluido en la prisión de máxima seguridad de Quivicán. Le acusaron de desacato, atentado, instigación a delinquir y desórdenes públicos.

Su caso es conocido porque rompió un cuadro de Fidel Castro en el desarrollo de las manifestaciones. Le han condenado a 10 años de privación de libertad, en un juicio del que su familia asegura -como viene siendo habitual con los presos del 11J- que hubo muchas irregularidades.

Sus allegados han sido castigados con periodos de incomunicación y falta de información. Roberto es padre de dos niños, una de 13 años que reside con su madre en los Estados Unidos y otro de solo 2 años de edad que vive en Cuba. En el mes de mayo fue trasladado a la prisión de Melena del Sur, sin que sus familiares recibieran ningún tipo de notificación hasta días después.

Los hermanos Martín Perdomo, hijos de Marta

Jorge y Nadir, ambos sin antecedentes penales, fueron arrestados días después de las protestas del 11J, sin que su familia recibiera ninguna noticia sobre la detención o su paradero. Han sido sentenciados a 8 y 6 años de cárcel, respectivamente. Y cumplen condena en diferentes prisiones, el primero en Melena del Sur y el segundo en Quivicán.

La madre de ambos, Marta Perdomo, no ha dejado de exigir su libertad y que sus derechos sean respetados. Sufre especialmente por una de sus nietas, la hija mayor de Nadir, que está muy afectada por la detención de su padre. Su familia asegura que la niña llora con frecuencia al recordarlo. Su hermano -afortunadamente- se entera de poco, tenía menos de un año cuando arrestaron a su progenitor.

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