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Gustavo Petro se somete a rituales indígenas en actos antes y después de su posesión

El presidente de Colombia acudió este sábado a una "toma de posesión popular y espiritual" en una ceremonia indígena.

El presidente de Colombia acudió este sábado a una "toma de posesión popular y espiritual" en una ceremonia indígena.
Gustavo Petro durante su toma de posesión. | Cordon Press

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ideó todos los detalles de su toma de posesión para que estuviera plagada simbolismo indigenista, un rasgo ideológico derivado del neocomunismo woke que no ha dudado en adoptar, alarmismo climático incluido. Chamanes, líderes indígenas, rituales y hasta incluso los trajes de sus hijas han sido las herramientas de Petro para deslegitimar el pasado y hacer que Colombia entre en una nueva era a través de lo que él denomina "una revolución pacífica".

El día antes de su toma de posesión oficial, Petro celebró una ceremonia indígena, una toma de posesión popular y espiritual celebrada en el Parque Tercer Milenio del centro de Bogotá. Él y su vicepresidenta, Francia Márquez, recibieron el "mandato popular" por parte de "autoridades comunitarias, étnicas y sociales", encargados de retransmitir "el sentir del pueblo organizado para el fortalecimiento del poder social", de forma paralela al parlamento elegido por los ciudadanos.

En respuesta, Petro se comprometió a reconocer a los movimientos populares organizados como interlocutores políticos en el marco de su nuevo gobierno en forma de "asamblea nacional popular" similar a la que ha implantado Nicolás Maduro en Venezuela e idéntica a la que pretende instaurar Vladimir Cerrón de la mano de Perú Libre. "No queremos que el Gobierno reemplace el movimiento popular", dijo Petro.

Petro ha hecho así un llamamiento a la población a organizarse en los diferentes sectores y territorios "para construir las transformaciones de la mano con las bases organizativas". Y ha añadido: "Del pueblo colombiano necesitamos organización. Hay una parte organizada, ustedes son una parte de ella, pero profundamente importante para los días que están por venir aumentar la calidad y la cantidad de la organización popular en Colombia".

Parte del periplo le llevó días antes hasta la Sierra de Santa Marta para recibir la bendición de los indígenas arhuacos. Petro compartió imágenes de la "posesión ancestral" que tuvo lugar "en el corazón del mundo". Allí recibió varios objetos durante el rito, hizo giros con los brazos y escuchó el discurso de una niña.

Toma de posesión llega de rituales y símbolos

Ya el domingo, durante la investidura oficial de Petro, miembros de organización sociales y ambientales; de pueblos indígenas, y de las comunidades afro, así como excombatientes de la guerrilla terrorista del M-19 acudieron arropar al presidente, que no dudó en pasear entre los presentes mientras le escupían agua, le soplaban humo o le imponían las manos.

Durante su discurso de investidura, Petro prometió: "Protegeré nuestro suelo y subsuelo, nuestros mares y ríos, nuestro aire y cielo", aseguró, al mencionar la defensa férrea del medioambiente en casi todos sus alocuciones. También juró "enfrentar la deforestación descontrolada de nuestros bosques e impulsar el desarrollo de energías renovables".

Trajes indígenas de diseño

El simbolismo indigenista fue evidente incluso en la vestimenta elegida por las hijas de Petro para la ceremonia. Sofía, la mayor, vistió un traje pantalón con colores azulados y morados (alegando el color del feminismo que ha enarbolado), con un top tejido por indígenas del Putumayo con pequeños detalles amarillos elaborados por la comunidad embera chami, como unión simbólica de todas las comunidades indígenas del país.

El conjunto iba acompañado de una chaqueta cosida por dos artesanas de la localidad de Ciudad Bolívar de Bogotá, una de las más pobres de la capital colombiana, con dos frases cosidas en las mangas: "Justicia social" y "Justicia ambiental". Todo el diseño es obra de Diego Guarnizo.

En el caso de Antonella Petro, lució un vestido "inspirado en el paisaje desértico del departamento de La Guajira" en colores terracota que "contrastan con el cielo y la diversidad de especies naturales", según informó el equipo del presidente. El traje incluía también un chaleco en tejido wayuu, una técnica ancestral precolombina, en palabras de Alado, la firma encargada de diseñar el atuendo.

Por su parte, la vicepresidenta Francia Márquez escogió un vestido largo azul y naranja con colores y estampados africanos diseñado por Esteban Sinisterra, del mismo estilo étnico que ha llevado durante toda la campaña electoral y que ya se ha convertido en su símbolo identificativo.

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