
El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha oficializado la retirada de las sanciones personales que pesaban sobre Delcy Rodríguez. La decisión, publicada este miércoles por el Departamento del Tesoro, supone un giro radical en la estrategia de Washington tras la captura el pasado mes de enero del dictador Nicolás Maduro.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) ha eliminado el nombre de Delcy Eloísa Rodríguez Gómez de su lista de nacionales especialmente designados, devolviéndole de facto la capacidad de operar en el sistema financiero bajo influencia estadounidense.
Rodríguez, que ha asumido el control del país en esta nueva etapa de transición tras el descabezamiento de la cúpula de Maduro, no ha tardado en reaccionar. A través de sus redes sociales, ha calificado la medida como un avance necesario para la "normalización y fortalecimiento de las relaciones" entre Caracas y Washington. "Confiamos en que este avance permita el levantamiento de las sanciones vigentes sobre nuestro país", ha afirmado Rodríguez, quien ya ha comenzado a purgar el gabinete de figuras leales al anterior régimen para consolidar su propia agenda de poder.
De la confrontación al pragmatismo
Este levantamiento de sanciones llega apenas tres meses después del ataque de Washington a Caracas que precipitó el fin del mandato de Maduro. Cabe recordar que fue el propio Donald Trump quien, en 2018, impuso las restricciones contra Rodríguez, acusándola entonces de ser uno de los pilares de la corrupción y la represión en el país caribeño.
Sin embargo, el escenario ha cambiado para Trump tras la renovación del gabinete, donde Rodríguez ha sustituido en las últimas semanas a ministros clave de la etapa anterior. Además, la posibilidad de una "agenda de cooperación efectiva" sugiere un renovado interés por el control de los recursos energéticos y la estabilidad regional.
Pese al guiño de la Casa Blanca, la situación internacional de Delcy Rodríguez sigue siendo precaria. A diferencia de Washington, la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá mantienen vigentes sus sanciones, lo que limita seriamente sus movimientos y activos en el Viejo Continente. Por ahora, Bruselas no parece dispuesta a seguir los pasos de Trump sin garantías democráticas adicionales en el país latinoamericano.
