
Después de 10 años de crisis política, no parece que en las próximas elecciones presidenciales de 12 de abril pueda cambiar el rumbo del Perú. Desde aquella elección en la que ganó Pedro Pablo Kuczynski, el contexto político y social ha estado caracterizado por la tensión y el enfrentamiento, especialmente con aquella mayoría absoluta que logró el fujimorismo en el Congreso de 2016.
Desde entonces, mucho se ha criticado a la lideresa del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, a quien se ha señalado de ser la verdadera gobernante del país con una serie de actuaciones polémicas desde el Parlamento. Ahora intenta por cuarta vez ganar unas elecciones que parecen más fragmentadas que nunca con 35 candidatos presidenciales y una incertidumbre muy similar a la experimentada en 2021 con la victoria de Pedro Castillo representando al partido marxista-leninista Perú Libre y hoy encarcelado por un intento de golpe de estado en 2022.
El hecho es que todas las encuestas parecen asegurar que la hija de Alberto Fujimori podría ser la más votada de la primera vuelta aunque ninguna de ellas augura un resultado superior al 15%, por lo que tendría que ir al balotaje del 7 de junio, una instancia que le trae malos recuerdos ya que en 2011 perdió contra Ollanta Humala, en 2016 contra Kuczynski y en 2021 contra Castillo.
Para esta elección, nada está dicho. Uno de los posibles rivales de Fujimori en segunda vuelta podría ser Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular y exalcalde de Lima con una propuesta ultraconservadora, lo que resultaría en una segunda vuelta de derechas. Sin embargo, las últimas encuestas apuntan también a un crecimiento de Carlos Álvarez, un personaje muy conocido en el Perú por sus programas cómicos e imitaciones de políticos, los mismos a los que ahora enfrenta. El candidato de País para Todos se ha mostrado favorable a buscar los caminos para instaurar la pena de muerte en Perú, pese a las restricciones por los acuerdos internacionales, ante el aumento de la delincuencia en el país.
Más atrás, con alrededor de 5%, se ubican varios candidatos, algunos identificados con el centro ideológico y otros de izquierdas, como Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, y defensor del golpista Pedro Castillo, del que fue ministro y con el que se ha identificado utilizando el mismo sobrero del expresidente. Para los analistas, la irrupción de este en segunda vuelta podría amenazar claramente la candidatura de Fujimori, y a la vez ahuyentar al capital extranjero. Por otro lado, Alfonso López Chau, exrector de una importante universidad pública y también de izquierdas aunque algo más moderado, es otro nombre que podría ser protagonista.
Más allá de quién sea elegido este domingo 12 de abril, los peruanos esperan también la conformación del nuevo Parlamento que será a partir de ahora bicameral -con Cámara de Diputados y Senadores- por primera vez desde 1995. Esto podría ser clave para que el próximo jefe de Estado tenga cierta estabilidad y no ocurra como en los últimos 10 años en los que el Perú ha tenido siete presidentes, la gran mayoría de ellos destituidos desde el Congreso.

