
En medio de la catástrofe provocada por los terremotos de Venezuela, el chavismo, organización criminal especializada en la transformación de un Estado en un Infierno, está triunfando. Eso escribí el viernes pasado. Recogía las informaciones que me daba un gran amigo desde el lugar de la tragedia. Pretendía darle voz a los que no podían decirlo en público, porque corrían el riesgo de ser encarcelados. Ellos sólo querían salvar vidas, pero la actitud indolente del gobierno de los hermanos Rodríguez lo impedía. La acción de los voluntarios era obstaculizada por el Ejército criminal del chavismo. Los métodos utilizados por Sánchez en la dana de Valencia habían sido importados por los amigos criminales de Zapatero, pero los habían refinado hasta límites insospechados para un ser normal. Estábamos ante psicópatas.
Traté de calmarme. Tenía sobre la mesa un libro bellísimo de Mariano Picón Salas, Suma de Venezuela, lo abrí al azar y leí: "En los pueblos atrasados y dormidos, aquellos que según la definición de Spengler son más naturaleza que cultura, el tiempo no apremia ni parece correr: con su caudal de soles y de noches, sus lluvias y sus sequías, es como un dominio compacto y lejano sobre el cual no se ejercita el albedrío del hombre". Exactamente a naturaleza casi muerta, a un tiempo sin tiempo, pretende el chavismo reducir al pueblo de Venezuela. Pero, por fortuna, los venezolanos están logrado escapar de esa prisión del chavismo. Están enfrentándose al gobierno criminal salvando vidas. El Ejército de Venezuela estaba y está cruzado de brazos por orden de Delcy Rodríguez. Eso era malo, pero había algo peor, aún más miserable, porque desde el mismo momento que llegaron las ayudas del extranjero impidieron que llegaran a la población. Sí, el ejército ha impedido con todo tipo de medidas burocráticas y violentas que los voluntarios y rescatistas de personas desaparecidas pudieran llevar a cabo su labor.
Así lo escribí el jueves pasado y lo dije en las redes sociales, pero me llamaron exagerado. Pero yo sólo me hacía eco de los vídeos que me mandaban mis amigos. Sí, los voluntarios y las fuerzas de salvación mandadas por otros países fueron retenidas horas y horas, cuando era clave la celeridad para salvar vidas. El "tiempo" de los pueblos desarrollados, el ejercicio del libre albedrío sobre el tiempo meramente telúrico, estaba siendo destrozado por el chavismo que pretendía confundirse con la naturaleza terrorista. Esto no es literatura, seguí escribiendo el viernes pasado. Se trataba sólo de levantar acta del crimen organizado en el caos creado por la terrorífica naturaleza. Sí, el chavismo criminal, como el sanchismo con la dana de Valencia, sólo trataban de sacar réditos políticos de la tragedia.
Fijémonos en lo fundamental. El Gobierno de Delcy Rodríguez ha sido el principal obstáculo para hallar desaparecidos y rescatar personas con vidas entre los escombros. Las ayudas estaban llegando y el Gobierno chavista sólo ponía trabas y dificultades sin límites para que llegasen al mayor número de personas. Ellos sólo pretendían, como Sánchez y Ábalos durante la pandemia del coronavirus, controlar las ayudas a los que se estaban muriendo… Así es el chavismo en España y Venezuela. Para hacerse cargo de la naturaleza del crimen chavista basta recordar que en La Guaira, la zona más afectada por el seísmo, el gobierno desplegó 11.500 "funcionarios" de Seguridad no para ayudar a las víctimas, sino para vigilar y castigar a quienes iban a prestar su auxilio a los que estaban entre los escombros. Terrible. La represión ejercida por los GNB, la Guardia Nacional Bolivariana, que la mayoría de la población los llama por las siglas HDP –no hace falta traducirlas para los que hablen español– ha sido y es de tal vileza que están haciendo buenos a los mayores asesinos de la historia del crimen.
En verdad, el Estado venezolano ha desaparecido. En su lugar, hay una banda criminal que cierra el espacio aéreo para que no regrese la verdadera presidenta del país, María Corina Machado. Hoy en Venezuela sólo existe la voluntad de la población por ayudar. Puro voluntarismo. Me temo que pronto toda esa energía de solidaridad ciudadana se convertirá en un gentío, una masa triste de miserables y desarrapados, a disposición de la organización criminal de Delcy Rodríguez. 27 años en la miseria, el hambre y el crimen pueden desembocar todavía en algo peor si Trump no lo remedia. Los terremotos son terribles, pero, como me decía uno de los hombres más culto de Venezuela, en un vídeo grabado en la noche del jueves al viernes de la semana pasada, con el rostro lleno de lágrimas, hay una cosa más terrorífica que un terremoto: es un terremoto en una dictadura tan criminal como la chavista. Y, por si fuera poco, seguía diciéndome mi amigo, parece que algunos de los criminales de Delcy Rodríguez, si no era ella misma, habían diseñado un plan para que fracasase la ayuda internacional…
Es menester, en fin, que EEUU se haga con las riendas del poder y elimine por completo a la GNB. Ojalá llegue pronto el tiempo en que podamos llamarlos por su auténtico nombre: HDP.
