
Dos semanas después de la segunda vuelta electoral en la que el conservador Abelardo de la Espriella resultó ganador ante el oficialista Iván Cepeda, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, insistió en su posición de no reconocer los resultados oficiales y mantener sus denuncias de fraude, sin apenas presentar pruebas sostenibles.
A través de X, señaló que "el presidente de Colombia actual está ante las evidencias de un fraude electoral por vía algorítmica y con financiación extranjera prohibida en nuestra constitución", agregando que la victoria de De la Espriella se debe a "algoritmos desde California" realizados por "empresas de inteligencia privada de Israel".
Además, dijo tener "toda la información" sobre "desde qué servidor IP situado en Los Ángeles" se utilizaron algoritmos que "variaron la votación sustancialmente a favor" del candidato conservador: "Los algoritmos que viciaron el resultado electoral se usaban con el censo electoral de los que nunca votan para ser reemplazados por votantes que podían hacerlo varias veces o sin votantes en las mesas de jurados homogéneos".
Ante la protesta de algunos sectores por no aceptar los resultados y reconocer al presidente electo, Petro señaló que "claro que mis declaraciones son graves, pero no irresponsables. Están completamente probadas".
Ya este domingo, convocó a marchas para el 20 de julio, día nacional de Colombia, "para gritar independencia y la permanencia de las reformas sociales". Además, invitó a sus seguidores al desfile militar y, posteriormente, asistir a un acto en el que pronunciará su despedida como presidente: "No lo haremos el 6 ni el 7 de agosto, es fecha trágica. Lo haremos el 20 de julio en todas las plazas públicas de Colombia".
Esta afirmación levantó una serie de especulaciones entre la prensa colombiana sobre la posibilidad de que Petro deje antes la presidencia para evitar acudir al acto previsto para el 7 de agosto en el que tendría que entregar el poder al frente del país a Abelardo De la Espriella.

