
Las elecciones en Venezuela llegarán y puede que más pronto de lo que pensábamos. Es lo que ha dado a entender este martes el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que —eso sí— ha pedido algo de paciencia. "Es un proceso, y tienen que tenerlas", ha dicho durante la firma de un memorando de entendimiento para la cooperación estratégica en materia de energía nuclear civil con Paraguay en respuesta a la pregunta de una periodista. No obstante, ha advertido que "hay mucho trabajo por delante" para que se puedan celebrar los comicios.
"Debe existir una verdadera libertad de prensa. Debe haber participación multipartidista. Debe haber reconciliación nacional. Debe haber una comisión electoral que cuente los votos con precisión", ha argumentado Rubio. "Así que tiene que suceder y es un proceso en curso", ha asegurado, "pero han pasado solo unos seis meses desde que se destituyó a Maduro —Nicolás—, y están ocurriendo muchas cosas al mismo tiempo en el ámbito económico y demás".
Según ha explicado, en estos momentos se está trabajando en "mejorar la vida cotidiana de los venezolanos desde el punto de vista económico para que estén en mejores condiciones y sean más prósperos". "Creo que eso también contribuye a facilitar la transición política", ha considerado el secretario de Estado estadounidense. "También es necesario que haya un proceso en el que todos los actores de la sociedad política venezolana tengan un papel que desempeñar, no solo en la organización de las elecciones, sino también en la construcción del Gobierno y del futuro del país", ha añadido.
"Va a llevar algún tiempo"
Marco Rubio ha hecho hincapié en que será necesaria "cierta perseverancia y un poco de paciencia". "No años, pero sin duda meses o semanas", ha asegurado. "Va a llevar algún tiempo llegar hasta ahí", ha reflexionado al tiempo que ha recordado que hablamos de desmantelar un régimen que lleva más de tres décadas manejando el país a su antojo. Ocurrirá, pero "no va a suceder de la noche a la mañana".
"La aguja apunta en la dirección correcta"
Tampoco pasó así en Europa del Este tras la caída del telón de acero, ha recordado. "Si se observa el caso de Paraguay, un país que emprendió una transición del autoritarismo a la democracia, les llevó casi tres años y medio completar ese proceso", ha comentado. "Estas cosas son difíciles", ha insistido "pero la aguja apunta en la dirección correcta". "Aunque el progreso sea probablemente más lento de lo que todos desearíamos, hay progreso y seguirá habiéndolo".
"Sé que todos estamos acostumbrados a los resultados inmediatos o, al menos, a esperar resultados inmediatos", ha señalado. Pero ha de ser así "si se quiere hacer bien". Es decir, que haya "una transición democrática que una a la sociedad, en la que haya una reconciliación nacional, en la que los partidos políticos puedan participar de forma abierta y libre, en la que haya un recuento electoral, pero también una economía y un país cuyas instituciones funcionen, de modo que no se herede un desastre, no se herede el proceso de reconstrucción, sino que se herede un Estado funcional".


