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Dos españoles entre las víctimas del ataque terrorista en Túnez

Los españoles fallecidos son un matrimonio jubilado de Barcelona. La cifra de muertos asciende a 19 y hay decenas de heridos.

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Un total de 19 personas, de ellas 17 turistas extranjeros, de nacionalidad española, italiana, polaca, alemana, colombiana, brasileña y sudafricana murieron este miércoles durante un ataque terrorista en Túnez, que causó también 24 heridos, informó el Gobierno tunecino. Sin embargo, las autoridades han dado varias cifras de fallecidos añadiendo aún más confusión. Los otros dos muertos son tunecinos, un policía y una empleada de la limpieza del Museo del Bardo, donde se refugiaron los atacantes con rehenes.

En una comparecencia ante los medios de comunicación, el ministro de Exteriores español, José Manuel García Margallo, ha confirmado la muerte de dos españoles en el atentado aunque no ha revelado las identidades de los fallecidos, hasta no comunicar la noticia a las familias. Igualmente, no ha descartado que esta cifra pueda aumentar en las próximas horas.

Los dos españoles fallecidos son un matrimonio de Barcelona jubilado, según fuentes consultadas por Europa Press. Se trata del matrimonio formado por Antoni Cirera Pérez y Dolores Sánchez Rami.

Según cifras facilitadas por el primer ministro tunecino, Habib Al Said, han muerto 19 personas, de ellas 17 turistas extranjeros, y dos tunecinos: un agente de las fuerzas especiales y un civil. También dijo que dos de los atacantes fueron abatidos.

Testigos explicaron a la agencia Efe que los asaltantes salieron de una mezquita ubicada entre el edificio del Parlamento tunecino y el Museo del Bardo y dispararon contra un autobús de turistas antes de tomar a varios rehenes y atrincherarse en una zona ajardinada que comparte muro con el museo.

"Hemos podido ver a cuatro terroristas armados. Ha habido muchos disparos y ahora están en el jardín, no han podido entrar en el edificio", explicó a Efe Mona Brahim, diputada del partido islamista moderado An Nahda que se encontraba en el interior del edificio y que, como la mayoría de los parlamentarios, fue evacuada. Agentes de Seguridad en las proximidades del Bardo explicaron a Efe, por su parte, que uno de los presuntos agresores, un joven estudiante de 22 años, fue arrestado por las fuerzas de Seguridad y que el resto fueron rodeados en dependencias que pertenecen al edificio de la Cámara.

Los sucesos se iniciaron a primera hora de la mañana cuando tres supuestos yihadistas vestidos con uniformes militares se cree que intentaron asaltar la sede del Parlamento de Túnez y, tras un tiroteo, se refugiaron en el vecino museo del Bardo, donde tomaron varios rehenes, según el relato de las Fuerzas de Seguridad. En el momento del intento de asalto, había varias comisiones parlamentarias reunidas, en concreto la de Justicia, con el titular del Ministerio a la cabeza, informaron fuentes parlamentarias.

Hasta ahora, únicamente Federica Mogherini alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, ha atribuido el atentado a un grupo terrorista; en concreto, ha responsabilizado al Estado Islámico del sangriento suceso.

La zona fue rápidamente acordonada, con efectivos de la Guardia Nacional y de la Policía local en posición de ataque, mientras las ambulancias retiraban los cadáveres y atendían a los heridos. "Hay ocho personas muertas. Un ciudadano tunecino y siete turistas de nacionalidades que, hasta el momento, no se han determinado", confirmó en cuanto pudo el portavoz del ministerio de Interior, Mohamad Ali Aroui.

Repunte del terrorismo yihadista

Túnez ha sido escenario en las últimas semanas de un repunte del terrorismo yihadista en la región de Kasserine, en la frontera oeste con Argelia, zona montañosa que utilizan como bastión terroristas locales y también otros precedentes del país vecino y otros estados de la zona como Mali, Marruecos o Mauritania.

Desde 2012, decenas de guardias nacionales tunecinos han muerto o han resultado heridos en combates o en atentados y emboscadas islamistas en Mont Chambi, escenario el pasado julio del peor ataque islamista sufrido por las fuerzas tunecinas, que causó 15 muertos.

A mediados de febrero, cuatro agentes de la Guardia Nacional de Túnez murieron en un ataque de presuntos yihadistas en la región de Kaserine, considerada uno de los feudos de células islamistas terroristas afines al grupo Al Qaeda en el Magreb Islamico (AQMI) y a la rama norteafricana del Estado Islámico (EI). Ese ataque fue reivindicado por Falamage Okba bin Nafa, considerado uno de los tentáculos de AQMI a lo largo de la endeble frontera entre Túnez y Argelia.

La fragilidad de las fronteras con Argelia y Libia es una de las principales preocupaciones del primer Gobierno pos-transición de Túnez, que ha visto como el terrorismo ha crecido en el país en los últimos años, al abrigo de la incertidumbre política y de la guerra civil libia. Un precario sistema educativo, unido al alto índice de paro y la falta de esperanzas en una sociedad atrapada por la crisis económica han hecho, además, que las tesis de los radicales islámicos hayan comenzado a calar en una nación conocida tradicionalmente por su modernidad y laicismo. Tal es así que, en la actualidad, Túnez es uno de los países que más nacionales aporta a las filas del EI, con más de 300 tunecinos emigrados a Siria e Irak para unirse a la lucha de Abu Bakr al Bagdadi.

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