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Kim Jong-un: las noticias más impresionantes e increíbles del dictador más estrafalario

Pese al hermetismo de su régimen el mandatario norcoreano es protagonista habitual de las noticias más sorprendentes del periódico.

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Pese al hermetismo de su régimen el mandatario norcoreano es protagonista habitual de las noticias más sorprendentes del periódico.
Kim Jong-un en una visita a una granja en enero | Cordon Press

Pocos personajes de la política internacional ejercen sobre nosotros, y en general sobre todo Occidente, una fascinación como la que provoca Kim Jong-un. Hay razones para ello: heredero por línea paterna nada más y nada menos que de la última dictadura estalinista del mundo, personaje llamativo por sí mismo –joven, poderoso, vanidoso y, al parecer, extremadamente cruel y, encima, envuelto en el secretismo hermético que rodea a todo en Corea del Norte. La poca información que llega desde aquel país cerrado a cal y canto suele ser difícil de contrastar y gran parte de ella, incluso la que distribuye el propio régimen, es poco menos que increíble y parece propia de una realidad que la mayor parte del mundo ha dejado atrás hace años.

No es extraño, en suma, que las noticias más sorprendentes e increíbles de las páginas de internacional lleguen desde Corea del Norte y, habitualmente, relacionadas con su líder –al fin y al cabo, casi nada en Corea del Norte puede no estar relacionado con su el líder, oscilando entre la extravagancia y una crueldad con la que sólo es capaz de rivalizar el ISIS.

Desde sus primeros momentos en el poder el joven Kim nos dejó claro que su "reinado" no iba a pasar desapercibido. Si las imágenes de los lloros públicos por la muerte de Kim Jong Il resultaban sorprendentes, poco después llegaba una explicación: como en toda buena dictadura totalitaria hasta el gesto aparentemente más espontáneo dista mucho de serlo y es convenientemente escrutado por el Estado: los norcoreanos lloraban como magdalenas porque sabían que los que no resultasen lo bastante convincentes podían acabar en campos de trabajo.

Maneras de matar

Lo más fascinante –y al mismo tiempo terrible de los poco más de cinco años que Kim lleva en el poder ha sido la variedad de formas en las que ha eliminado a sus enemigos dentro de un régimen que está purgando para que nadie pueda hacerle el mínimo atisbo de sombra.

Ni siquiera compartir lazos familiares te pone a salvo de la ira del dictador norcoreano: su propio tío, que hasta ese momento era el número dos del régimen, fue el primero en caer nada más y nada menos que por "montar orgías". Algunas informaciones apuntaron a un método de ejecución ciertamente peculiar: hacer que una jauría de perros lo devorase a él y a sus colaboradores más cercanos. De lo que no cabe duda es de que fue ejecutado, puesto que el propio régimen lo admitió. En otra información, que por supuesto la dictadura norcoreana no ha admitido, se aseguró que la purga alcanzó a todos los miembros de la familia del mandatario, incluyendo niños y varios embajadores relevantes.

Tampoco es un método muy habitual de ejecución el que sufrió el viceministro de Seguridad Pública O Sang-hon –del entorno del tío purgado que fue, atentos, quemado vivo con un lanzallamas.

Mejor suerte corrió, sin embargo, el por entonces ministro de Defensa del país, si bien su pecado era también bastante leve para el castigo recibido: se durmió en un desfile y fue destituido y ejecutado. Eso sí, de creer la información que publicaron algunos medios el método de fusilamiento fue menos doloroso pero no menos peculiar: se habría usado un cañón antiaéreo.

Y es que mostrar cualquier desacuerdo con Kim Jong-un, por nimio que sea, puede ser letal: es lo que les ocurrió a más de una docena de altos funcionarios que fueron ajusticiados a principios del año pasado según la información de la inteligencia surcoreana. A los altos cargos les acompañaron varios cantantes acusados de espionaje.

Es la suerte que podría haber corrido uno de sus vice primeros ministros, Choe Yong-gon, que habría sido ejecutado por criticar la política de reforestación del país. No está muy claro, sin embargo, si fue parte de la anterior purga o tuvo el honor de ser purgado en solitario.

Y durante un tiempo también se pensó que podría haberle ocurrido lo mismo a otro de los personajes relevantes de la dictadura, el arquitecto que ha diseñado la mayor parte de los grandes edificios oficiales y cuyo aeropuerto habría irritado a Kim Jong-un. Sin embargo, con éste la fortuna fue algo más benévola: el dictador se conformó con mandarle unos meses a una granja de trabajo para reeducarlo tras los cuales reapareció. Lo mismo que le ha pasado recientemente nada más y nada menos que al número tres del organigrama oficial.

Además, hay casos en que ni la reeducación ni la muerte física resultan suficientes: tal y como ya hiciera la Unión Soviética con muchos caídos en desgracia –Trotsky es el ejemplo más conocido en Corea del Norte es posible desaparecer hasta de la historia: la esposa de Jang Song-thaek, además de ser eliminada físicamente, también fue purgada de un documental del que desapareció.

Un personaje peculiar

Pero no todas las noticias que nos llegan desde Corea del Norte son tan escalofriantes porque hay una faceta de Kim Jong-un que raya más en lo grotesco que en lo cruel, con hechos que parecen destinados a apuntalar la versión.

Por ejemplo, es difícil no ver como una inmensa y extraña vanidad que un dictador supremo se presente a unas elecciones y se haga elegir diputado con un apoyo "absoluto", literalmente del 100%.

Pero todo indica que Kim es un personaje vanidoso y, de hecho, esa vanidad incluso le ha costado problemas de salud: llevar zapatos de tacón –y también su sobrepeso le causaron una lesión en los tobillos que lo tuvo en el dique seco varias semanas, incluso faltando a actos oficiales.

Los rumores sobre su ritmo de vida elevadísimo, sobre una dieta basada sobre todo en el alcohol y el queso de importación o sobre la existencia de una brigada de adolescentes para satisfacerle sexualmente, terminan por completar el dibujo de un sátrapa en la peor tradición de los peores tiranos que durante toda la historia han aterrorizado a millones de sus congéneres y que en el siglo XX ha tenido a eximios representantes como Gadafi o, por citar un ejemplo geográficamente más cercano, Mao.

No obstante, más allá de lo estrafalario del personaje y de que algunas de estas noticias puedan incluso mover a la risa, lo último que no se puede perder de vista es que estamos ante un régimen que literalmente esclaviza a millones de personas y que, incluso en los informes de la muy poco beligerante ONU, aparece como una dictadura totalitaria con un grado de crueldad y brutalidad que se ha alcanzado en muy pocas ocasiones incluso durante el que fue el siglo de los totalitarismos. Mientras las vidas de millones de norcoreanos dependan de su capricho, pocas bromas con Kim Jong-un.

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