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Las autoridades de Shanghái prohíben a los medios utilizar el término confinamiento cuando informen del final del mismo

A la estricta política del cero covid de la tiranía china se suma ahora la censura a la hora de informar sobre el fin del confinamiento.

A la estricta política del cero covid de la tiranía china se suma ahora la censura a la hora de informar sobre el fin del confinamiento.
Gente andando en la principal zona turística de Shanghái, la calle Nanjing, tras finalizar el confinamiento de más de dos meses por el brote de coronavirus. | ALEX PLAVEVSKI/EFE

Desde el 1 de junio, y tras más de dos meses de estricto confinamiento, la mayoría de los 25 millones de Shanghái pudo volver a salir de sus casas. Le estricta política de cero covid diseñada e impuesta con puño de hierro por el presidente Xi Jingpin y su ejército de fieles funcionarios, ha llevado a los shanghaineses a vivir uno de los peores confinamientos del mundo desde el inicio de la pandemia en 2020.

Lo que ha ocurrido en Shanghái desde la irrupción de la variante ómicron fue la demostración palpable de que China carecía de una estrategia para salir de la pandemia sin causar un grave daño a la economía y rechazo social. Si durante dos años Xi pudo presumir y legitimar su modelo autoritario de lucha contra la pandemia, el rebrote de 2022 ha desbaratado todos sus planes, muy condicionados por la celebración a finales de año del XX Congreso del PCCh, en el que aspira a ser reelegido.

De la pesadilla que vivieron durante 70 días los habitantes de Shanghai ya informamos en Libertad Digital. El 1 de junio terminó, supuestamente, este estricto confinamiento, celebrado con los tradicionales fuegos artificiales y, en muchos casos, brindando con amigos y familiares tras semanas durísimas de encierro. El fin del lockdown ha permitido a la mayoría de los shanghaineses salir de sus domicilios, ir a trabajar y utilizar el transporte público.

Todavía siguen en vigor muchas restricciones: muchos comercios permanecen cerrados y los abiertos tienen limitación de aforo al 75%. Además, los restaurantes no pueden admitir comensales, por lo que los clientes optan por pedir para llevar y consumir o en sus domicilios o en zonas verdes del centro. Tampoco tienen autorización para abrir los gimnasios, museos y cines. Es decir: de forma muy cautelosa, se intenta volver a la normalidad preconfinamiento.

Prohibido decir que hubo confinamiento

Pese a todo lo anterior, la tiranía china no deja de sorprender. Como recoge The Guardian, las autoridades de Shanghái han ordenado a los medios de comunicación que se abstengan de utilizar el término "confinamiento" cuando informen sobre el fin del cierre de más de dos meses de la ciudad.

Sí pueden informar sobre los cambios en las restricciones, pero no utilizar la frase "terminar con el confinamiento". Por si hay alguna duda, las directrices emitidas a los medios el martes y filtradas al China Digital Times se dice: "A diferencia de Wuhan, Shanghái nunca declaró un confinamiento, por lo que no se puede ‘terminar con el confinamiento’". Además, les pide que enfaticen que las restricciones impuestas "fueron temporales, condicionales y limitadas", lo que contrasta radicalmente con el infierno que vivieron los shanghaineses durante semanas.

Igual que Vladimir Putin impide a los medios rusos hablar de "guerra" para referirse a la que ha desencadenado en Ucrania con la invasión del 24 de febrero, y tienen que utilizar el eufemismo "operación militar especial", en Shanghái los medios pueden informar de qué restricciones siguen en vigor tras el fin del confinamiento, pero sin declarar que hubo un confinamiento.

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