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Los 'zombis' del fentanilo inundan las ciudades de Canadá

Los viandantes pasan eludiendo los cuerpos tirados por las aceras, los bancos y los parques sin conocimiento.

Los viandantes pasan eludiendo los cuerpos tirados por las aceras, los bancos y los parques sin conocimiento.
En 2022, el fentanilo provocó más de 70.000 muertes en EEUU | Europa Press

Canadá se enfrenta al mismo problema que EEUU con el fentanilo, la droga de moda sobre la que corren ríos de tinta después de que haya pasado de los quirófanos a la calle. Los narcos han convertido un analgésico legal para alivio del dolor en una bomba de relojería al distribuirla ilegalmente mezclada con heroína. Es aproximadamente 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más potente que la heroína como analgésico.


Conocida como la "droga zombie", en Canadá, casi 40.000 personas han muerto como consecuencia de sobredosis desde 2017. Lejos de remitir, la crisis va en aumento en todo el país. Al igual que en Estados Unidos, los estragos del fentanilo, son cada vez más visibles en las grandes ciudades.

El fentanilo produce efectos como relajación, euforia, alivio del dolor, sedación, confusión, somnolencia, mareos, náuseas y vómitos, retención urinaria, constricción pupilar y depresión respiratoria.

La sobredosis puede causar estupor, cambios en el tamaño de las pupilas, piel húmeda, cianosis, coma e insuficiencia respiratoria que pueden provocar la muerte. La presencia de una tríada de síntomas como coma, pupilas puntiformes y depresión respiratoria sugiere fuertemente una intoxicación por opioides.

Aunque el principal foco está en Vancouver, pasear por las calles de Montreal, Ottawa o Toronto es como transportarse a la década de los 80 con la heroína en España. Zombis que caminan con los brazos caídos y la mirada ida. Y eso cuando caminan, porque en todas las ciudades de Canadá es habitual encontrarse con drogadictos tirados por las calles, bancos, parques. No se mueven, parecen muertos.

En rue Sherbrooke, una de las principales avenidas de Montreal, los viandantes pasaban evitando los cuerpos tirados por las aceras. Ni se paran, ni preguntan, ni avisan a la policía. Es algo habitual en sus vidas. Los lugares donde se distribuye esta droga está a los ojos de cualquiera, entre los enormes edificios. Lo mismo se puede decir de Ottawa y Toronto, a cualquier hora, en cualquier lugar, es posturas inverosímiles, con sus cabezas sobre el cemento porque no sienten dolor.

La provincia canadiense de Columbia Británica inició este año un programa piloto inédito en ese país que despenaliza la posesión de pequeñas cantidades de drogas duras como cocaína y heroína. Los adultos pueden poseer hasta 2,5 g de esas drogas, así como metanfetamina, fentanilo y morfina. Se trata de un experimento con una duración de tres años que tiene la finalidad, según el Gobierno canadiense, de tratar el problema como una alarma sanitaria y no policial.

La Agencia de Sanidad Pública de Canadá (PHAC, por sus siglas en inglés), la agencia federal encargada de la respuesta a emergencias médicas, estima que cada tres meses y de aquí al fin del año, entre 1.430 y 2.320 personas pueden morir por el consumo de opioides.

PHAC indicó que la crisis de opioides en Canadá está siendo alimentada por factores sociales y económicos además de por la elevada toxicidad del fentanilo.

"Esto incluye experiencias de trauma, racismo y discriminación así como problemas de acceso justo a la asistencia sanitaria, vivienda, empleo y otros servicio sociales", explicó PHAC en un comunicado.

Sin embargo, no siempre es así. También se puede morir por sobredosis de fentanilo en una casa de 600.000 dólares, como le sucedió al vecino de P. L. en Nueva York. Para morir por fentanilo solo es necesario ser adicto a la droga zombi.

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