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Productoras, app's, grafistas... las otras armas de Estado Islámico

Intentan convertir el terrorismo en un producto atractivo para la comunidad musulmana. Hacen campañas en inglés, ruso, francés, alemán...

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Productoras, app's, grafistas... las otras armas de Estado Islámico
Uno de los vídeos de ejecuciones de EI. | Archivo

Estado Islámico se ha convertido en una de las mayores amenazas a las que se enfrenta la comunidad internacional en materia de seguridad. Lo ha hecho con una estrategia híbrida, combinando elementos de guerra convencional en los territorios de Siria e Irak, donde ha establecido su califato del terror, con otros de conflicto asimétrico, como los atentados terroristas cometidos en Europa y África.

Otro de los elementos diferenciadores de este grupo islamista es el refinado uso que hace de la comunicación y el marketing, que emplea con una doble intención. Por un lado, con el habitual objetivo de socializar el terror y condicionar la actuación de sus enemigos. Por el otro, intenta utilizar esa misma propaganda como elemento de captación, convirtiendo el terrorismo en un producto atractivo para la comunidad musulmana que trata de atraer.

Para ello, ha puesto en marcha una red de productoras audiovisuales (se tienen contabilizadas hasta 36) repartidas en diferentes territorios de Siria, Irak, Yemen, Libia, Argelia, Túnez, África occidental, o Afganistán, entre otros lugares, con el objetivo de "distribuir productos culturales segmentados y diferenciados por audiencias", según ha explicado en varias ocasiones el secretario de Estado de Seguridad en funciones y número dos del Ministerio del Interior, Francisco Martínez.

Más de un vídeo diario durante año y medio

Un estudio elaborado por Javier Lesaka, experto del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) e investigador visitante en la Facultad de Comunicación y Asuntos Públicos de la George Washington University, señala que Estado Islámico está realizando "campañas masivas" de publicidad y ha cifrado en 845 los vídeos hechos públicos por los yihadistas entre enero de 2014 y el 16 de septiembre de 2015, lo que supone "más de un vídeo diario durante año y medio".

"Estos vídeos tienen imágenes que están directamente inspiradas en elementos de la cultura moderna para alcanzar a una audiencia global joven. Más del 15 por ciento de ellos están directamente inspirados en películas como Saw, The Matrix, American Sniper, y V de Vendetta; o en videojuegos como Call of Duty, Mortal Combat X y Gran Theft Auto", según recoge el estudio, publicado por Brookings Institution.

Otro cuarenta por ciento de los vídeos contiene imágenes explícitas de ejecuciones, ya sean de rehenes internacionales que han caído en manos de Estado Islámico, como periodistas, militares o miembros de ONGs, o de ajusticiamientos que se realizan entre la población que vive en el califato del terror, unos vídeos que con depuradas artes técnicas también están sirviendo para atraer a un importante número de población occidental.

A esto se añade, según este estudio, que los yihadistas están segmentando sus campañas de marketing dirigidas a los países occidentales: 27 por ciento en inglés, 15 por ciento en ruso, 13 por ciento en francés, 3 por ciento en alemán... "La estrategia de comunicación de EI plantea un reto: por primera vez en la historia moderna, un grupo terrorista está hablando directamente a sus destinatarios a diario en su propia lengua materna, y en su propio idioma cultural", dice.

Profesionales del cine y las artes gráficas

El Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Ministerio de Defensa, publicó hace unos meses un estudio denominado Los Community Managers del Terror: La propaganda online de ISIS y su ofensiva sobre Irak, elaborado por el analista David Barrancos Larráyoz, en el que se recordaba que el EI ha reclutado a islamistas que "ya se dedicaban con anterioridad al diseño gráfico y a la dirección cinematográfica de manera profesional".

De hecho, se hace hincapié especialmente en el vídeo yihadista The Clanging of theSwords IV, realizado "al estilo de las superproducciones de Hollywood" y que incluye "imágenes grabadas desde las mirillas de los rifles de los francotiradores, explosiones a cámara lenta, diferentes planos para un mismo ataque o, incluso, tomas aéreas realizadas con un dron" y que habría sido realizado con "cámaras y un equipo de grabación que no tiene nada que envidiar a los de medios de comunicación occidentales".

Y que, a juicio de este analista, influyen también directamente en los militares que se enfrentan a estos yihadistas: "las decapitaciones , cabezas apiladas sobre la acera, fosas comunes llenas de cadáveres, crucifixiones… son imágenes terribles que son vistas por miles de residentes de las ciudades que pretenden tomar y que les fuerzan a huir". Como ejemplo de ello, pone la caída de Mosul, tercera ciudad en población de Irak, que fue tomada por 800 yihadista de Estado Islámico porque los 30.000 militares iraquíes encargados de defenderla la abandonaron.

Del VHS al estilo Hollywood

El salto cualitativo en la calidad de los vídeos frente a otros grupos terroristas también es un tema analizado en el libro #Yihad, cómo Estado Islámico ha conquistado Internet y los medios de comunicación, escrito por Andrés Ortiz Moyano y publicado por 360º Reportajes, en el que se recuerda que "los vídeos de Osaba Ben Laden en las cuevas afganas, grabadas con una rudimentaria cámara VHS o incluso Beta, ahora nos resultan prehistóricos y contrastan sobremanera con auténticos videoclips grotescos filmados por el Daesh con las técnicas más vanguardias. Todo tipo de planos, nitidez de imagen, puesta en escena impecable, escenarios exóticos, banda sonora…"

Estos vídeos están siendo distribuidos a través de internet y las redes sociales, una forma fácil y barata y con la que acceden a una parte importante de la población mundial. No en vano, según los últimos datos, en torno al 60 por ciento la población del planeta que tiene acceso a internet, incluyendo redes móviles. El número de usuarios activos en las redes sociales es algo menor, del 29 por ciento, pero significan al fin y al cabo unos 2.078 billones de cuentas.

Datos hechos públicos por la ONU hace unos meses cifraron en 46.000 las cuentas que los yihadistas de EI controlan en Twitter. De ellas, 30.000 estarían serían personas y el resto bots, programas informáticos que intentar aparentar que son seres humanos. Este mismo informe aseguraba que los vídeos distribuidos por las redes sociales habían provocado un aumento del 70 por ciento en el número de combatientes extranjeros que habían abandonado sus países para integrarse en Estado Islámico y que actualmente se sitúan en torno a los 25.000 combatientes.

Redes sociales y aplicaciones Android

La cifra ha sido aumentada en las últimas semanas por la propia red social, que en un comunicado ha anunciado que ha cerrado unas 125.000 cuentas que hacían apología del terrorismo desde mediados del año pasado, su gran mayoría relacionadas con Estado Islámico, al tiempo que anunciaba que había incrementado el tamaño de los equipos destinados a localizar este tipo de cuentas para reducir el tiempo que tardan en localizarlas y eliminarlas.

Al igual que Twitter, Facebook también ha eliminado decenas de miles de perfiles relacionado con Estado Islámico, aunque la empresa no ha facilitado públicamente datos sobre su número exacto. Ante estos hechos, los yihadistas llegaron a crear su propia red social alternativa, denominada Khilafa Book, alojada en el dominio 5elafabook.com, registrado por un supuesto ciudadano de Mosul con un número de teléfono egipcio falso.

La existencia de esta nueva red social fue denunciada públicamente por el grupo de hackers Anonymous, que pese a ser un quebradero de cabeza para algunos países occidentales, también ha lanzado su propia guerra contra los yihadistas atacando sus páginas web y foros y denunciando los perfiles que utilizan en las redes sociales para apuntalar su califato del terror. La red social apenas duró unas semanas online.

Otro método de propaganda menos conocido ha sido la creación de la aplicación para smartphones Android The Dawn of Glad Tiding (El amanecer de la buena nueva), tal y como explica el libro de Andrés Ortiz Moyano. Con esta aplicación, que se asociaba a cuentas de Twitter personales, "cualquier simpatizante del Daesh podía lanzar el tuit que fuera" y este, a su vez, "era respaldado y difundido por todos los que tuvieran el software descargado. Era capaz de sortear los mecanismos antispam y hubo días en los que llegaron a contar con más de 40.000 tuits".

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