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España redobla su apoyo a la UNRWA cuando se evidencian sus vínculos con Hamás y Occidente le da la espalda

Pese a la vinculación de la organización con Hamás y a la retirada de numerosos países democráticos España sigue financiando la UNRWA.

Pese a la vinculación de la organización con Hamás y a la retirada de numerosos países democráticos España sigue financiando la UNRWA.
José Manuel Albares, antes de comparecer en el Congreso. | EFE/ Chema Moya

José Manuel Albares anunció este lunes que España entregará a la UNRWA, la agencia de la ONU para atender a los ‘refugiados’ palestinos, nada más y nada menos que 3,5 millones de euros extra para que esta "organización indispensable" pueda seguir funcionando.

El ministro lo anunciaba en la Comisión de Cooperación Internacional del Congreso de los Diputados, en la que aseguraba que la cuestión no es "de izquierdas ni de derechas". Lo cierto es que en eso el ministro sí podría tener razón: hasta el momento veinte países con gobiernos de muy diversa orientación han anunciado que suspenden su financiación a la UNRWA, empezando por los Estados Unidos de Joe Biden, siguiendo por el Reino Unido del conservador Sunak, la Alemania del socialdemócrata Scholz, la Italia de la derechista Meloni o la Francia de Macron, sea lo que sea Macron.

La lista, cada día más larga, la completan los estados europeos con sistemas políticos más exigentes con las libertades como Suecia, Suiza, Países Bajos, Austria, Finlandia o Islandia, otros con regímenes democráticos más jóvenes pero igualmente irreprochables como Rumanía o Estonia, y lo más granado de las democracias de fuera de Europa: además de EEUU están Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda. Para que no falte nadie, la propia Unión Europea ha decidido también pausar la ayuda que prestaba a la UNRWA como institución, más de 110 millones que se entregaba además de los que daban los estados miembros.

UNRWA y Hamás

La reacción de estos países se debe al último escándalo protagonizado por la agencia de la ONU al destaparse que una docena de sus trabajadores había participado directamente en la masacre terrorista del 7 de octubre.

El caso es especialmente sangrante dada la gravedad de lo ocurrido aquel día: los 1.200 asesinados, los casi 250 secuestrados, las mujeres violadas y la extrema crueldad con la que se desarrolló todo el ataque, pero la realidad es que esa relación entre Hamás y UNRWA no es nueva.

Según la ONG UN Watch, dedicada a vigilar el comportamiento de la ONU en lo relativo a los derechos humanos, asegura, lo hizo su director nada más y nada menos que ante el Congreso de EEUU, que tienen pruebas de que 1.200 de los empleados de UNRWA son miembros de Hamás o la Yihad Islámica. Además, otros 6.000 tendrían familiares directos en las organizaciones terroristas.

En resumen: no se trata de unas pocas manzanas podridas sino de algo que afecta a un porcentaje muy elevado de la organización –6.000 son la mitad de los empleados de UNRWA en Gaza – y tiene un impacto nada desdeñable en la sociedad palestina y, por tanto, en el conflicto.

El terrorífico canal de Telegram de profesores de la UNRWA

Para entender el verdadero papel que la UNRWA juega en la sociedad palestina hay que tener en cuenta que la organización gestiona 700 escuelas en Gaza y en Cisjordania, una cuarta parte de todas las de la Autoridad Nacional Palestina. Es decir, es una pieza clave en la educación de un porcentaje muy elevado de los niños palestinos.

Como ya hemos contado, en estas escuelas se usan unos libros llenos de odio a Israel y a los judíos, pero la cosa no acaba ahí: tal y como ha destapado en un informe reciente UN Watch, un canal de Telegram compartido por 3.000 personas, la mayoría profesores de UNRWA, contenía decenas de mensajes de decenas de miembros en los que celebraban la masacre del 7 de octubre y se manifestaba un furibundo antisemitismo.

Algunos celebraban el éxito de la matanza, muchos calificaban a los terroristas de héroes y rogaban por su vuelta a casa sanos y salvos, otros pedían que se matase a todos los rehenes o a todos los judíos, a los que alguno calificaba de "monos" y "cerdos".

Hay que recordar que estamos hablando de profesores y, por tanto de los valores que transmitirán en las aulas. Y tampoco hay que olvidar que son empleados de una organización que dice tener "tolerancia cero" con aquellos que inciten al odio y a los asesinatos.

Sin embargo, pese a todas las evidencias y pese al posicionamiento simultáneo de las más importantes democracias del mundo, España ha decidido mantenerse en el grupo de los que seguirán financiando el adoctrinamiento en el odio, cuando no el terrorismo directamente.

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