
La tensión en Oriente Próximo ha alcanzado un nuevo punto de ebullición tras la contundente advertencia de Donald Trump, quien prometió devolver a Irán a la "Edad de Piedra" si no cesa en sus agresiones. La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. El Ejército iraní ha emitido un comunicado desafiante prometiendo "acciones más contundentes, amplias y destructivas" contra los intereses de Washington y sus aliados.
El teniente coronel Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, ha sido el encargado de poner voz a las amenazas del régimen en un vídeo difundido por los medios oficiales. Con una retórica marcadamente belicista y religiosa, Zolfaqari ha asegurado que la contienda no se detendrá: "Con la ayuda de Dios Todopoderoso, esta guerra continuará hasta su humillación, deshonra, arrepentimiento permanente y seguro, y rendición".
El mando militar ha advertido de que ni Estados Unidos ni Israel conocen el verdadero alcance del "poderío militar" persa, sugiriendo que sus arsenales de misiles estratégicos, drones ofensivos y sistemas de guerra electrónica permanecen intactos a pesar de las ofensivas de las últimas semanas.
Un conflicto que escala desde febrero
Estas declaraciones se producen en un contexto de guerra abierta. Desde que el pasado 28 de febrero se iniciaran las hostilidades, los ataques han sido constantes. La última oleada de misiles iraníes contra Israel ha sido la respuesta inmediata a las palabras de Trump, quien ha insistido en que la República Islámica está siendo "diezmada" por la presión militar y económica.
Aunque Trump ha evitado por el momento hablar de un despliegue de tropas terrestres, la dureza de su lenguaje —prometiendo golpes de "extrema dureza"— ha sido interpretada por Teherán como una declaración de guerra total.
Por su parte, Irán mantiene su estrategia de asfixia regional con ataques directos contra instalaciones estadounidenses, con el sabotaje de infraestructuras energéticas clave y con el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una medida que amenaza con desestabilizar definitivamente el mercado energético mundial.
