
Donald Trump ha lanzado una nueva amenaza al régimen de los ayatolás al asegurar que las Fuerzas Armadas estadounidenses "ni siquiera han empezado a destruir lo que queda en Irán". A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, el mandatario ha instado a Teherán a tomar medidas de manera urgente para poner fin al conflicto bélico en Oriente Próximo, exigiendo que actúen "rápido" para cumplir con lo que "saben que hay que hacer".
La escalada de tensión en la región no deja de aumentar tras la ofensiva iniciada por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní el pasado 28 de febrero. En este contexto, el inquilino de la Casa Blanca ha endurecido su retórica y ha dejado claro que los próximos objetivos de la ofensiva militar norteamericana serán las infraestructuras civiles estratégicas, mencionando explícitamente "los puentes y, después, las centrales eléctricas".
Para ilustrar la magnitud de la amenaza, el dirigente estadounidense ha compartido un vídeo en el que se observa el colapso de una importante infraestructura vial tras recibir un impacto directo. "El puente más grande de Irán se derrumba y ya nunca volverá a utilizarse", ha celebrado el presidente norteamericano, añadiendo en tono de ultimátum que "es hora de que Irán llegue a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde y no quede nada de lo que aún podría ser un gran país".
Aunque la Administración estadounidense no precisó de inmediato la ubicación exacta de este ataque, los medios oficiales del país persa han confirmado la magnitud del bombardeo. La agencia de noticias iraní Tasnim ha informado de que el ataque se ha producido contra el puente B1 de Karaj, una localidad situada a unos 40 kilómetros al oeste de la capital. Según el balance preliminar facilitado por este medio, la destrucción de la infraestructura ha provocado la muerte de al menos ocho personas, además de dejar cerca de un centenar de heridos.
Frente a esta demostración de fuerza por parte de Washington, la respuesta del Gobierno iraní ha mantenido un tono desafiante. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha utilizado también las plataformas digitales para restar importancia a los daños estratégicos de los bombardeos. En su declaración, el jefe de la diplomacia persa ha subrayado que la destrucción de infraestructuras, "incluidos los puentes sin terminar", no logrará doblegar la voluntad de los ciudadanos ni obligará al país a rendirse.
La estrategia de presión máxima impulsada por el Ejecutivo de Donald Trump busca asfixiar la capacidad logística y energética del régimen para obligarle a sentarse en la mesa de negociaciones y aceptar un acuerdo definitivo que garantice la estabilidad y la seguridad en todo Oriente Próximo. Las próximas horas se perfilan críticas para el desarrollo de esta guerra abierta, a la espera de ver si las advertencias sobre el sistema eléctrico se materializan.
