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Cómo sobrevivió, el papel de la CIA y el cuerpo de élite elegido: los detalles del rescate americano en Irán

Salvar al aviador americano que se encontraba en territorio iraní ha supuesto una operación de película que demuestra la debilidad de los ayatolás.

Salvar al aviador americano que se encontraba en territorio iraní ha supuesto una operación de película que demuestra la debilidad de los ayatolás.
Operaciones de vuelo en el USS Abraham Lincoln, parte de la guerra de Irán. | EFE/ CENTCOM

El "milagroso", en palabras de Trump, rescate del piloto americano cuyo avión fue abatido en Irán se ha logrado en lo que The New York Times denomina una "arriesgada operación nocturna" de la que el diario neoyorquino da algunos detalles.

Así, explica que el salvamento fue el desenlace de una trepidante "carrera a vida o muerte de 48 horas" entre las fuerzas estadounidenses y el Ejército iraní. El objetivo era llegar los primeros al aviador, un coronel que ejercía como oficial de sistemas de armas de un F-15E Strike Eagle y que, además, estaba herido, tal y como ha confirmado el propio Donald Trump.

Han sido los SEAL Team 6

Un primer detalle importante es que han sido los efectivos de élite del legendario SEAL Team 6 de la Armada –cuyo nombre oficial es Grupo de Desarrollo de Guerra Especial Naval– los que lograron extraer al militar, para lo que fue necesario un despliegue táctico sin precedentes que involucró a cientos de tropas, apoyo aéreo y la inteligencia más puntera.

The New York Times habla de un éxito "rotundo y sin fisuras" y no es para menos: el equipo de rescate regresó sin sufrir una sola baja y el aviador fue trasladado a Kuwait para recibir tratamiento médico.

La odisea había comenzado el viernes, cuando el caza estadounidense fue alcanzado por fuego enemigo en lo que ha sido la ocasión en la que una aeronave de los aliados ha sido alcanzada por el fuego iraní desde que inició la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron el pasado 28 de febrero. Mientras que el piloto fue localizado rápidamente, el oficial de armas quedó aislado tras eyectarse, oculto en una grieta de la montaña y armado únicamente con su pistola reglamentaria.

A partir de ahí, la maquinaria estadounidense se puso en marcha. The New York Times destaca el papel fundamental de la CIA, que orquestó una campaña de engaño para despistar al régimen iraní, haciéndoles creer que el militar ya había cruzado la frontera en un convoy terrestre. Una vez la Agencia localizó la verdadera posición del oficial, el Pentágono desató una operación de enorme escala: decenas de cazas bombardearon a las patrullas iraníes para frenar su avance, mientras el militar estadounidense racionaba el uso de su baliza para evitar que el enemigo triangulara su señal.

La tensión de la incursión, descrita por el rotativo neoyorquino como una de las más complejas en la historia militar de EEUU, se mantuvo hasta el último segundo. Tras la extracción, dos de los aviones de transporte quedaron varados por avería en territorio hostil. El problema se solucionó con el envío de tres nuevas aeronaves para evacuar a todo el personal. Además, se ordenó la destrucción in situ de los aparatos averiados para evitar que cayeran como trofeos militares en manos iraníes.

Trump ha presumido de que el rescate "demuestra una vez más que hemos alcanzado un dominio y superioridad aérea abrumadores" en Irán, pero lo cierto es que además señala la vulnerabilidad interna de la dictadura de los ayatolás: al producirse el derribo en una región con fuerte oposición al régimen, los informes apuntan a que el aviador pudo sobrevivir gracias al auxilio de una red de ciudadanos locales, coordinados por la CIA en lo que se conoce como "recuperación asistida no convencional". Un final humillante para las tropas de Teherán, que habían llegado a ofrecer jugosas recompensas por la cabeza del militar estadounidense.

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