
El alto el fuego pactado la pasada madrugada entre EEUU e Irán pende de un hilo. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha advertido que se ha alcanzado una "tregua frágil". Se limita prácticamente a la reapertura del estrecho de Ormuz por parte del régimen de los ayatolás y el cese de los ataques del lado del Ejército norteamericano, ha explicado. La Guardia Revolucionaria iraní, por su parte, "no tiene confianza" en las promesas del "enemigo". Por tanto, la situación en el país del golfo Pérsico dista mucho de la de convertirse en un Estado de Derecho, después de 40 días de guerra y un acuerdo preliminar de paz.
De momento, el futuro y la vida de los iraníes siguen dependiendo de lo que queda del régimen de los ayatolás después del gran número de bajas registradas entre sus dirigentes desde el inicio de la ofensiva conjunta de EEUU e Israel, el pasado 28 de febrero. Cabe esperar, por tanto, que la represión y las ejecuciones contra los opositores continúen mientras lo haga la dictadura. "No hay aún verdadero alto el fuego dentro" del país, ha advertido a través de su cuenta en X la activista iraní Masih Alinejad. "Ha ordenado a los tribunales acelerar las sentencias de ejecución, especialmente para los manifestantes".
There is no real ceasefire inside Iran.
This is Mohseni Ejei, the head of the judiciary. He has ordered courts to accelerate execution sentences, especially for protesters.Hundreds of professors are on the death row, waiting to be hanged.
— Masih Alinejad 🏳️ (@AlinejadMasih) April 8, 2026
Do not stop talking about Iran. pic.twitter.com/h3jAyMEgsN
Más penas de muerte y más rápidas
El jefe del Poder Judicial de Irán, Golamhosein Mohseni Ejei, ha instado este martes a los tribunales a acelerar los procesos judiciales abiertos contra "agentes enemigos", en alusión a los presos políticos y participantes de las manifestaciones masivas registradas en enero por todo el país.
Lo ha hecho durante un encuentro con altos funcionarios del régimen, que ha sido retransmitido por televisión, en el que ha tachado de "necesario" que tanto la emisión de sentencias como su ejecución, incluyendo la aplicación de la pena capital y la confiscación de propiedades, se haga "con mayor rapidez".
En ocasiones anteriores, Ejei ya había solicitado a los jueces que actuaran con dureza en los procedimientos contra los considerados "espías" del enemigo. Muchos de ellos han derivado en ahorcamientos públicos como el del luchador de 19 años Saleh Mohammadi, condenado a pena de muerte por participar en las mencionadas protestas antigubernamentales.
Cinco ejecuciones en tres días
Su asesinato, colgado de una grúa el pasado mes de marzo, tuvo un gran impacto en la opinión pública. Según organizaciones de derechos humanos, el joven deportista fue torturado previamente para forzarle a que confesara haber "declarado la guerra a Dios", uno de los delitos más graves de los recogidos en el Código Penal iraní.
Pero Mohammadi no es más que uno de a larga lista de ciudadanos iraníes que han muerto por el mero hecho de mostrar su oposición al régimen. En los últimos tres días, se han constatado cinco. Los condenados fueron acusados de "poner en peligro la seguridad nacional" e incluso de cometer "actividades terroristas".
Al menos tres de ellos eran manifestantes y fueron arrestados durante la ola de represión lanzada por el régimen de los ayatolás para contener las protestas, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 para reclamar un cambio sistema político que respete los derechos y libertades del pueblo iraní y derivaron en la muerte de más de 30.000 asistentes en solo unas semanas.


