
El Ejército de Irán ha vuelto a elevar la tensión internacional este sábado al anunciar su decisión de restringir de nuevo el tránsito por el estrecho de Ormuz. Según el comunicado oficial emitido por el régimen, esta medida responde a un supuesto incumplimiento por parte de Estados Unidos de los términos del alto el fuego pactado el pasado 8 de abril.
En una nota difundida por la radiotelevisión pública iraní (IRIB), las fuerzas armadas del país persa denuncian que Washington mantiene el cierre perimetral de la zona, lo que —a ojos de Teherán— invalida los acuerdos previos.
El Ejército iraní ha defendido su postura asegurando que, hasta ahora, había actuado "de buena fe" al permitir el paso controlado de un número limitado de petroleros y buques mercantes. Sin embargo, el régimen no ha tardado en recuperar su retórica más agresiva, acusando a las fuerzas estadounidenses de participar en "actos de piratería y bandidaje" bajo el pretexto de mantener el bloqueo.
Como consecuencia directa, Irán ha declarado que la administración del estrecho vuelve a su "estado anterior". Esto supone, en la práctica el control absoluto de la zona por parte de las fuerzas armadas iraníes, la restricción discrecional del tráfico marítimo en un punto por el que circula casi una quinta parte del petróleo mundial y un nuevo pulso a la administración estadounidense, a la que exigen "libertad completa de circulación" para los buques iraníes si quieren que la situación se normalice.
Un escenario de inestabilidad global
La decisión de Teherán de retomar el "control estricto" de Ormuz no es solo un movimiento militar, sino un chantaje energético que busca presionar a la comunidad internacional. Al volver al "estado anterior" de hostilidades, Irán pone en jaque la seguridad del comercio global en un momento de especial fragilidad económica.
Por ahora, Washington no ha emitido una respuesta oficial a las acusaciones de "piratería", pero este nuevo desplante de los ayatolás deja el acuerdo del 8 de abril en papel mojado y sitúa la región, una vez más, al borde de una escalada de consecuencias imprevisibles.
