
El Ejército de EEUU ha procedido a la inmovilización del petrolero M/T Hasna en aguas del golfo de Omán, una operación que se enmarca dentro de la estrategia de interceptación sistemática de buques que operan con origen o destino en puertos iraníes. El incidente se produjo cuando el navío, que navegaba sin carga y bajo bandera de Irán, intentaba alcanzar la costa de su país de origen. Según el comunicado oficial emitido por el Comando Central estadounidense (Centcom), la intervención militar se desencadenó después de que la tripulación del petrolero desoyera de forma reiterada las advertencias de alto emitidas por las fuerzas navales.
Para forzar la detención de la embarcación, un caza F-18 —despegado desde el portaaviones USS Abraham Lincoln— efectuó varios disparos de cañón dirigidos específicamente contra el timón del buque, logrando así su inmovilización técnica. El USS Abraham Lincoln permanece desplegado en la región desde enero de 2026, consolidándose como una pieza clave en la campaña de presión que precedió al inicio de las hostilidades abiertas el pasado 28 de febrero.
En la actualidad, esta unidad cuenta con el respaldo del portaaviones George H.W. Bush, reforzando un bloqueo naval que, según datos de Washington, ya ha obligado a 52 buques comerciales a dar la vuelta o regresar a sus puertos de origen.
Este despliegue de fuerza coincide con las recientes declaraciones del presidente Donald Trump, quien este miércoles vinculó directamente el futuro de las operaciones militares y del bloqueo naval a la firma de un acuerdo con Teherán. El mandatario estadounidense afirmó que, de alcanzarse un pacto bajo las condiciones exigidas por Washington, se daría por terminada la guerra de forma inmediata. Sin embargo, Trump mantuvo un tono de advertencia al asegurar que, si Irán rechaza los términos del acuerdo, EEUU está preparado para incrementar significativamente la intensidad de sus ataques contra la República Islámica.


