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El complot judeomasónico llega a Ceuta

La principal pista para acusar a Israel de lo ocurrido en Ceuta es tiene un pacto con Marruecos: moros y judíos firmando la paz, ¿hay algo más sospechoso?

La principal pista para acusar a Israel de lo ocurrido en Ceuta es tiene un pacto con Marruecos: moros y judíos firmando la paz, ¿hay algo más sospechoso?
Un grupo de ilegales tras volver a Marruecos desde Ceuta. | EFE/EPA/JALAL MORCHIDI

El patrón viene repitiéndose de un tiempo a esta parte: pase lo que pase y pase donde pase algunos listos –y diría que cada vez más– se las apañan para encontrar una relación con Israel que, por supuesto, acaba derivando en culpabilidad.

Nunca el Mossad ha sido tan poderoso como en la imaginación de los antisemitas actuales, nunca los tentáculos del sionismo han llegado más lejos, jamás un país del tamaño de Badajoz y con cinco veces menos habitantes que España ha dominado con tan férrea mano la política y la geoestrategia mundiales. Ni la secta de los canteros, vaya.

Me tomo el asunto con cierta sorna, pero no nos equivoquemos: la cosa es muy seria porque estos argumentos ya los hemos visto y también sabemos en qué acaban. Además, y como no podría ser de otra forma, todo este nuevo antisemitismo de aparentes frikis dentro y fuera de las redes sociales coincide, qué casualidad, con un incremento salvaje en los últimos años de profanaciones, agresiones y atentados que sufren personas, negocios, lugares sagrados, instituciones y grupos judíos de todo el mundo, desde Barcelona hasta Sídney pasando por las universidades americanas de élite.

El último episodio de este serial lo estamos viviendo alrededor de la invasión de Ceuta, planeada por Estados Unidos e Israel para castigar a Sánchez, según algunos, y por el odio eterno que useños y hebreos tienen al faro de la Cristiandad, según otros. Hay que ver con qué facilidad –y felicidad– coinciden los más tontos de uno y otro extremo.

La principal pista es que Marruecos e Israel tienen un pacto: moros y judíos firmando la paz, ¿puede haber algo más sospechoso? Y sí, eso es cierto: Marruecos es uno de los países árabes que ha sellado los Acuerdos de Abraham, lo que ha servido para poner en marcha relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países y, sobre todo, para que la Casa Blanca reconociese la soberanía marroquí sobre el Sáhara, certificando que hoy por hoy Mohamed VI es un aliado mucho más fuerte de Estados Unidos que Pedro Sánchez.

También se ha usado para la conspiranoia unas declaraciones muy poco afortunadas del embajador de Israel en la ONU, que fueron rápidamente corregidas por la embajadora en España de la forma más sencilla y rotunda posible: "El comentario (...) no representa la posición del Estado de Israel".

Pero con o sin acuerdo, con o sin metida de pata en las cercanías de la ONU, la cosa no puede ser más ridícula: Israel, enzarzado en conflictos existenciales con Irán, Hezbolá y Hamás, lidiando con las amenazas y los misiles de los hutíes, en alerta ante el intervencionismo de Turquía en Siria, va a sacar un ratito, se va a infiltrar en esa sociedad marroquí que es tan propicia para su causa –el 90% de nuestros vecinos del sur rechaza el acuerdo con el Estado hebreo– y va a mandar a 65.000 tíos a España para darle un susto a Pedro Sánchez. Y además pasando por encima de la pequeña comunidad judía de Ceuta y también de la de Melilla, que es una de las más grandes de España. Es un plan sin fisuras, desde luego.

Por otro lado, no deja de ser gracioso, por decirlo de alguna manera, ver a los que han estado promocionando la inmigración sin trabas y el papeles para todos señalando ahora a EEUU e Israel por, según esas desquiciadas cabezas, llevar esa doctrina a sus consecuencias últimas naturales. Son un chiste.

Permítanme acabar con un último apunte: estoy más que seguro que todo eso no son más que paranoias de mentes desquiciadas por los prejuicios, pero hay algo en el fondo de estas acusaciones que me irrita: desde el 8 de octubre de 2023 y mientras el Estado Hebreo luchaba por su misma supervivencia España ha estado permanentemente del lado de los enemigos de Israel, se han tomado decisiones vomitivas, algunas de alcance, se ha despreciado a las víctimas de la masacre con una solidaridad llena de peros y se han aprovechado todas las oportunidades para socavar no al gobierno de Netanyahu, sino la legitimidad de Israel y su derecho a existir. ¿Y qué esperamos, que no respondan nunca? ¿Qué se mantengan en silencio? ¿Qué acepten que su papel es el de ser el pimpampum de tipejos oportunistas como Sánchez? Pues miren, resulta que el tiempo en el que no pasaba nada por agredir a los judíos acabó hace ya casi ochenta años, concretamente el 14 de mayo de 1948.

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