
Bar Asraf, un israelí de 30 años que logró sobrevivir a la masacre del 7 de octubre de 2023, se ha quitado la vida. Su cuerpo ha sido encontrado con una bala en el pecho delante de la tumba de su novia, una de las más de mil víctimas de la matanza indiscriminada de civiles perpetrada por Hamás aquella mañana, en Elkana. "El dolor terminó por vencerlo", ha señalado en X el activista judío francés Jérémy Benhaïm.
El fallecido "luchaba contra un dolor insoportable y un duelo particularmente difícil", ha explicado. A lo largo de este periodo, se habría mantenido "muy cercano" a los padres de la joven, a los que visitaba "regularmente". Intentaba seguir adelante. El miércoles anterior habría celebrado la boda de su hermano junto a su familia, cuenta Benhaïm. "El horror del 7 de octubre, es también esto", sentencia.
Una hermana de Bar, Lehi, ha contado a Walla que le estaba costando mucho superar la pérdida de su pareja. "Llevaba un tatuaje de ella, era parte de su alma", ha señalado. "Ayer se fue, y pensé que se había ido a estar solo y a pensar, como suele hacer", ha relatado. "Pasó una hora, luego dos, y mi hermana mayor dijo: 'Vamos, vamos a buscarlo'. Primero en los lugares más lógicos, y después fuimos a la tumba de Liron. Le encantaba hablar allí y estar con ella".
"Me acerqué y de repente lo vi tendido", ha explicado Lehi. "Le dije: 'Bar, levántate, ¿qué estás haciendo otra vez...?'. Y entonces me di cuenta de que estaba cubierto de sangre", ha añadido. "Pisé una pistola que estaba a su lado. Grité. No podía reaccionar. Mi padre empezó a practicarle reanimación cardiopulmonar. Supe que era el final", ha confesado. "Murió en el lugar donde más quería estar, con la mujer con la que más quería estar".
El asesinato de Liron
Liron Barda, de 26 años, trabajaba como camarera en el Festival Nova cuando cientos de terroristas palestinos cruzaron a Israel desde la Franja de Gaza masacrando a más de mil personas, en su mayoría asistentes al evento de música electrónica al aire libre. Ella tuvo la oportunidad de huir, pero no lo hizo. Se quedó para ayudar a los heridos, pese a que desde el control de policía les gritaban que se marcharan.
Así lo relató el padre de la joven al medio Israel Hayom. "Hablé con ella esa mañana, le pedí que abandonara la zona, pero se negó. Dijo que había heridos y que se quedaba", aseguró. Uno de sus hermanos, Omer, también contactó con ella tras escuchar lo que estaba ocurriendo desde Tailandia. Le hizo una videollamada. Había gente herida alrededor y Liron le dijo que "no había ninguna posibilidad" de que se fuera de allí.
Alegre y con coraje
"Me enviaste fotos tuyas cuidándolos y te rogué que huyeras, y fui lo suficientemente tonto como para creer que te irías y, por supuesto, hiciste lo que mejor sabías hacer, es decir, lo contrario de lo que te pedí, que era quedarte y cuidarlos", escribió su hermano Omer en Facebook un mes después de su muerte. "Era la chica más fuerte y hermosa que conozco", concluyó en su post.
Ella ayudaba a su padre en la empresa papelera de la familia y trabajaba como camarera en fiestas y eventos. "La familia Bateleur inclina su cabeza en luto por la enorme pérdida de Liron Barda", publicó la empresa en Instagram después de su asesinato. "Bailó, sonrió y fue feliz en nuestras producciones", añadió. "Con coraje tácito, trató a los heridos hasta el último momento", destacó. "Ella es nuestra heroína para siempre".

