L. D. / EFE.- El Departamento de Trabajo atribuyó esa bajada de la inflación a la reducción del coste de la gasolina y de los productos energéticos, algo ya previsto después de las subidas experimentadas en los primeros meses del año. Los buenos resultados de julio siguen un camino ya iniciado en el mes anterior, cuando el índice de los precios al por mayor bajó el 0,4 por ciento.
Algunos economistas habían estimado que ese índice caería en torno al 0,3 en julio, pero la bajada ha sido mayor y casi iguala la reducción del 1 por ciento que ese indicador ofreció en agosto de 1993. El Departamento de Trabajo ha señalado que, excluyendo los volátiles precios de la energía y de la alimentación, la inflación en julio aumentó un 0,2 por ciento. Los expertos consideran que esos datos son consecuencia también de la política de contención de la inflación que la Reserva Federal ha puesto en marcha para frenar la caída de la actividad económica en los EEUU, después de diez años de crecimiento ininterrumpido.
Los precios de la energía cayeron en julio el 5,8 por ciento, la mayor experimentada desde agosto de 1989, y que sucede a la de junio, que fue del 2,5 por ciento. Sin embargo, los precios de la electricidad de consumo doméstico subieron el 2,2 por ciento (el mayor desde 1991). Los de los alimentos, tras subir el 0,1 por ciento en junio, cayeron un 0,6 por ciento el último mes. Ese es el mejor resultado del indicador referido a la alimentación en los últimos dos años.