L. D. / OTR.
La mejora de la inflación en julio ha generado las expectativas de rebajas de tipos en los mercados de la zona euro. Por si fuera poco, la distancia que separa el precio del dinero del BCE del estadounidense -donde la semana pasada Alan Greenspan acometió una bajada de 0,25 puntos, situándolo en el 3,5 por ciento- es de un punto. Algunos analistas afirman que haga lo que haga el banco central, sus decisiones van ya por detrás de los acontecimientos económicos de la zona euro, con lo que los mercados habrían descontado la rebaja.
Respecto al euro, los expertos explican que, en contra de lo que tradicionalmente sucede, la divisa europea no se ha visto perjudicada por los anteriores recortes de tipos, sino al contrario, con lo que una nueva rebaja apuntalaría a la moneda única, que ha rebotado al alza desde finales de julio. Además, la anterior debilidad del euro, la achacan a la pasividad del BCE ante la desaceleración económica en la zona. Según aseguran, si Duisenberg aplaza la relajación de su política monetaria una vez mas, la divisa podría entrar en una nueva espiral de depreciación.
Los analistas más pesimistas insisten en que la decisión, aunque se produzca el jueves, llegará tarde, ya que los mercados de futuros van más lejos y no sólo recogen el primer recorte de 0,25 puntos, sino otro cuarto para antes de que acabe el año. Para marzo de 2002, los expertos creen que el precio oficial del dinero debería estar 0,75 puntos por debajo del nivel actual, en decir en el 3,5, igual que en EEUU.
A favor de que el Consejo de Gobernadores del BCE apueste por la rebaja juegan los últimos datos económicos de la zona euro, que prueban que la inflación ha entrado, por fin, en una senda bajista y que la desaceleración del crecimiento se agrava, con las principales economías del área enfriándose y el consumo privado en un franco proceso de debilidad en la mayoría de los países.
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Respecto al euro, los expertos explican que, en contra de lo que tradicionalmente sucede, la divisa europea no se ha visto perjudicada por los anteriores recortes de tipos, sino al contrario, con lo que una nueva rebaja apuntalaría a la moneda única, que ha rebotado al alza desde finales de julio. Además, la anterior debilidad del euro, la achacan a la pasividad del BCE ante la desaceleración económica en la zona. Según aseguran, si Duisenberg aplaza la relajación de su política monetaria una vez mas, la divisa podría entrar en una nueva espiral de depreciación.
Los analistas más pesimistas insisten en que la decisión, aunque se produzca el jueves, llegará tarde, ya que los mercados de futuros van más lejos y no sólo recogen el primer recorte de 0,25 puntos, sino otro cuarto para antes de que acabe el año. Para marzo de 2002, los expertos creen que el precio oficial del dinero debería estar 0,75 puntos por debajo del nivel actual, en decir en el 3,5, igual que en EEUU.
A favor de que el Consejo de Gobernadores del BCE apueste por la rebaja juegan los últimos datos económicos de la zona euro, que prueban que la inflación ha entrado, por fin, en una senda bajista y que la desaceleración del crecimiento se agrava, con las principales economías del área enfriándose y el consumo privado en un franco proceso de debilidad en la mayoría de los países.
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