L. D. / EP.-
El pasado 20 de agosto Fujitsu anunciaba la supresión de más de 16.000 empleos, el 9 por ciento de su plantilla, dentro de un plan de reestructuración que afectará principalmente a sus filiales en el extranjero. Aunque aún no ha precisado los detalles de dicho plan, la compañía recortará 11.400 puestos de trabajo en el exterior y 4.700 en sus instalaciones del archipiélago nipón.
Una semana más tarde, el grupo electrónico Toshiba confirmaba que en los próximos tres años reducirá el 10 por ciento de su plantilla, en total 18.800 empleos, tras revisar a la baja sus previsiones de resultados por la caída de la demanda de semiconductores. El recorte afectará en un 90 por ciento a sus fábricas de Japón. Esta misma semana otras compañías japonesas que orientan su actividad al sector tecnológico han anunciado despidos masivos. Así, el pasado día 30 el grupo nipón Kyocera comunicó la supresión de 10.000 empleos, el 20 por ciento de su plantilla, mientras que Oki Electric Industry anunció un recorte de 2.200 puestos de trabajo, el 10 por ciento de sus efectivos.
Ambas empresas justificaron esta medida en la caída de la demanda de las tecnologías de la información y en la ralentización de la economía estadounidense, lo que ya ha obligado a un centenar de empresas del sector, de distintas nacionalidades, a despedir a más de 400.000 personas en los últimos seis meses. La última compañía japonesa en sumarse a esta oleada de despidos ha sido el grupo eléctronico Hitachi, que el viernes anunció que suprimirá 14.700 empleos, el 4 por ciento de sus efectivos, a lo largo del ejercicio 2001-2002. Asimismo, la empresa rebajó sus previsiones de resultados, de un beneficio esperado de 137.589 millones de pesetas (826,9 millones de euros) a una pérdida neta de 214.053 millones de pesetas (1.286,41 millones de euros).
Una semana más tarde, el grupo electrónico Toshiba confirmaba que en los próximos tres años reducirá el 10 por ciento de su plantilla, en total 18.800 empleos, tras revisar a la baja sus previsiones de resultados por la caída de la demanda de semiconductores. El recorte afectará en un 90 por ciento a sus fábricas de Japón. Esta misma semana otras compañías japonesas que orientan su actividad al sector tecnológico han anunciado despidos masivos. Así, el pasado día 30 el grupo nipón Kyocera comunicó la supresión de 10.000 empleos, el 20 por ciento de su plantilla, mientras que Oki Electric Industry anunció un recorte de 2.200 puestos de trabajo, el 10 por ciento de sus efectivos.
Ambas empresas justificaron esta medida en la caída de la demanda de las tecnologías de la información y en la ralentización de la economía estadounidense, lo que ya ha obligado a un centenar de empresas del sector, de distintas nacionalidades, a despedir a más de 400.000 personas en los últimos seis meses. La última compañía japonesa en sumarse a esta oleada de despidos ha sido el grupo eléctronico Hitachi, que el viernes anunció que suprimirá 14.700 empleos, el 4 por ciento de sus efectivos, a lo largo del ejercicio 2001-2002. Asimismo, la empresa rebajó sus previsiones de resultados, de un beneficio esperado de 137.589 millones de pesetas (826,9 millones de euros) a una pérdida neta de 214.053 millones de pesetas (1.286,41 millones de euros).