L. D. / EP.-
Para el Gobierno Bush, la primera economía mundial logrará sortear la recesión "a pesar de que las tasas de crecimiento actuales no son aceptables". El Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre de 2001 sólo registró un incremento del 0,2 por ciento respecto al mismo periodo del año precedente. Hubbard estima que las bajadas de impuestos aplicadas por el Ejecutivo permitirán acelerar la actividad antes de que finalice el año, por lo que las principales amenazas para la recuperación se centran en un eventual debilitamiento de los gastos de consumo, ya que el progresivo deterioro de la bolsa podría minar la confianza de los consumidores.
Asimismo, el consejero económico de Bush ha advertido de que el crecimiento norteamericano tendrá que hacer frente a una ralentización de las economías extranjeras más importante de lo previsto. Hubbard ha señalado que "el crecimiento de la zona euro ha sido decepcionante, mientras que en Japón los problemas son graves, y no todos pueden calificarse de cíclicos".
De acuerdo a los pronósticos de NABE, la economía estadounidense crecerá un 1,6 por ciento en 2001, cuatro décimas por debajo de la estimación del pasado mes de mayo. Para 2002, la asociación, que elabora sus pronósticos basándose en una encuesta a 31 expertos de las principales empresas norteamericanas, cifra el crecimiento en el 2,7 por ciento, cinco décimas por debajo de la primera estimación.
Por su parte, el presidente de la Reserva Federal de Philadelphia, Anthony Santomero, ha asegurado que la máxima autoridad monetaria estadounidense "debe ser capaz de reaccionar cuando la situación la requiera". Santomero, quien ha destacado además la existencia de indicios de recuperación, respondía así a la pregunta de si las medidas de relajamiento monetario son más efectivas cuando se adoptan por sorpresa.
Asimismo, el consejero económico de Bush ha advertido de que el crecimiento norteamericano tendrá que hacer frente a una ralentización de las economías extranjeras más importante de lo previsto. Hubbard ha señalado que "el crecimiento de la zona euro ha sido decepcionante, mientras que en Japón los problemas son graves, y no todos pueden calificarse de cíclicos".
De acuerdo a los pronósticos de NABE, la economía estadounidense crecerá un 1,6 por ciento en 2001, cuatro décimas por debajo de la estimación del pasado mes de mayo. Para 2002, la asociación, que elabora sus pronósticos basándose en una encuesta a 31 expertos de las principales empresas norteamericanas, cifra el crecimiento en el 2,7 por ciento, cinco décimas por debajo de la primera estimación.
Por su parte, el presidente de la Reserva Federal de Philadelphia, Anthony Santomero, ha asegurado que la máxima autoridad monetaria estadounidense "debe ser capaz de reaccionar cuando la situación la requiera". Santomero, quien ha destacado además la existencia de indicios de recuperación, respondía así a la pregunta de si las medidas de relajamiento monetario son más efectivas cuando se adoptan por sorpresa.