L. D. / EFE.- Brasil ha anunciado que dará un tratamiento preventivo a ese préstamo, que tiene de vigencia hasta finales de 2002 y que precisa por el deterioro que ha sufrido su economía a causa de la crisis argentina.
La subdirectora del FMI, Anne Krueger, ha indicado en un comunicado, que las políticas decididas por el Gobierno brasileño y el apoyo de esta institución multilateral "aumentarán la resistencia de la economía de Brasil a choques externos y promoverán el crecimiento y el empleo estable y continuado".
El país sudamericano podría retirar de inmediato 4.720 millones de dólares, según ha explicado la institución multilateral. Otro tramo del crédito, de 460 millones de dólares, podría ser girado al país sudamericano hacia finales de este año, cuando se complete la primera revisión del programa. El resto se podría entregar en cuatro tramos durante el año 2002.
Según Krueger, la economía brasileña sufre en estos momentos las consecuencias de un "entorno económico internacional incierto y la crisis de la energía nacional", lo que ha puesto "una presión sustancial sobre las variables financieras, incluyendo el tipo de cambio y los tipos de interés".
El Gobierno brasileño negoció el crédito con el FMI poco antes de que expirara, en diciembre, el programa que tenía en marcha desde otoño de 1998, cuando recibió una asistencia internacional de 41.500 millones de dólares coordinada por el Fondo. Entonces, Brasil, la primera economía de Latinoamérica, estaba en riesgo de contagio de la crisis del Sudeste asiático y de Rusia.
El FMI calcula que el Producto Interior Bruto (PIB) de Brasil crecerá este año un 2,2 por ciento, frente al 4,5 por ciento de 2000, y que en 2002 el crecimiento repuntará hasta el 3,5 por ciento. En cuanto a la inflación, prevé que este año sea del 6 por ciento, el mismo porcentaje que en 2000, y que el desempleo se sitúe en el 6,7 por ciento, un ligero descenso frente al 7,1 por ciento del año pasado.
El Directorio del FMI ha aprobado el elevado préstamo para Brasil una semana después de dar luz verde a una ayuda adicional de 8.000 millones de dólares para Argentina, cuya negociación fue bastante más dura que la llevada a cabo con las autoridades brasileñas.