L. D. / EFE.-
Miquel Nadal ha explicado que el "contexto de incertidumbre" que vive la economía mundial, agravado por los sucesos del 11 de septiembre, debería llevar al Gobierno y a las empresas a "replantearse las prioridades de inversión en el exterior" y hacer de la "diversificación" un "objetivo deseable". El secretario de Estado hizo esta reflexión durante su comparecencia ante la comisión de Asuntos Exteriores del Senado, adonde acudió para informar, entre otros aspectos, de la posición del Gobierno tras los atentados de EE UU y de las relaciones bilaterales entre España y China.
Según Nadal, el vuelvo económico experimentado en este país asiático hace que China sea hoy en día un "mercado de grandes oportunidades" que España "no puede dejar escapar". Señaló también que es preciso hacer una "reflexión" ante el hecho de que "apenas un uno por ciento" de la inversión, se destine a China cuando España es el sexto inversor mundial. Nadal definió a China como un "país clave" y como la "gran barrera" que hay que superar, puesto que es preciso corregir los "déficit clamorosos" que hay con este país. No obstante, el secretario de Estado no se ha referido a las numerosos sobornos y comisiones que hay que pagar a las autoridades comunistas chinas cada vez que se realizan negocios con ese país.
"Hay que evitar posiciones maximalistas
En su opinión, la incursión económica española en este mercado debe venir de la mano de un "desembarco de empresas" y no tanto de las relaciones comerciales. Así, explicó que el Ministerio de Asuntos Exteriores viene articulando una estrategia "global y constante" hacia China encaminada a intensificar las relaciones desde el punto de vista político, económico y cultural. Nadal abogó también por incrementar las inversiones en materia de cooperación, al considerar que los 500 millones anuales previstos para los próximos ejercicios tendrán "una incidencia muy escasa en propiciar el desarrollo de la economía china".
El secretario de Estado se refirió también a la situación de los derechos humanos en China --que sigue sufriendo una dictadura comunista--, asegurando que "ha avanzado de forma sustancial en los últimos 25 años" gracias a los cambios políticos y sociales impulsados por el Gobierno comunista. Afirmó que la postura de España y de la UE en este aspecto ha sido "constructiva y pragmática", evitando "posiciones maximalistas" que "sólo consiguen un repliegue de las autoridades chinas" que "a largo plazo es contraproducente para el objetivo que se persigue".
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Según Nadal, el vuelvo económico experimentado en este país asiático hace que China sea hoy en día un "mercado de grandes oportunidades" que España "no puede dejar escapar". Señaló también que es preciso hacer una "reflexión" ante el hecho de que "apenas un uno por ciento" de la inversión, se destine a China cuando España es el sexto inversor mundial. Nadal definió a China como un "país clave" y como la "gran barrera" que hay que superar, puesto que es preciso corregir los "déficit clamorosos" que hay con este país. No obstante, el secretario de Estado no se ha referido a las numerosos sobornos y comisiones que hay que pagar a las autoridades comunistas chinas cada vez que se realizan negocios con ese país.
"Hay que evitar posiciones maximalistas
En su opinión, la incursión económica española en este mercado debe venir de la mano de un "desembarco de empresas" y no tanto de las relaciones comerciales. Así, explicó que el Ministerio de Asuntos Exteriores viene articulando una estrategia "global y constante" hacia China encaminada a intensificar las relaciones desde el punto de vista político, económico y cultural. Nadal abogó también por incrementar las inversiones en materia de cooperación, al considerar que los 500 millones anuales previstos para los próximos ejercicios tendrán "una incidencia muy escasa en propiciar el desarrollo de la economía china".
El secretario de Estado se refirió también a la situación de los derechos humanos en China --que sigue sufriendo una dictadura comunista--, asegurando que "ha avanzado de forma sustancial en los últimos 25 años" gracias a los cambios políticos y sociales impulsados por el Gobierno comunista. Afirmó que la postura de España y de la UE en este aspecto ha sido "constructiva y pragmática", evitando "posiciones maximalistas" que "sólo consiguen un repliegue de las autoridades chinas" que "a largo plazo es contraproducente para el objetivo que se persigue".
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