L. D. / EP.-
En un comunicado, el Ejecutivo comunitario ha señalado que "la incompatibilidad entre los planes presupuestarios irlandeses y el objetivo de estabilidad económica sobre el que la recomendación se basaba se encuentra así ampliamente reducida".
Sin embargo, el recalentamiento de la economía disminuye muy lentamente y la inflación subyacente sigue siendo fuerte, por lo que la Comisión anuncia que se mantendrá alerta sobre la preparación del presupuesto del 2002. A su juicio, cierta cantidad de acontecimientos imprevistos tales como la crisis del sector agrícola y la ralentización económica mundial han frenado considerablemente la economía irlandesa y ha reducido por tanto las presiones inflacionistas.
Además, el régimen de ahorro con condiciones fiscales preferenciales y el nuevo sistema de devolución de impuestos introducido tras la recomendación del Consejo han atenuado la presión de la demanda a corto plazo. Bruselas prevé para la economía irlandesa un crecimiento para 2001 de un 6 por ciento, dos puntos menos que el que se preveía en diciembre de 2000 en el programa de estabilidad irlandés.
La realización del presupuesto para 2001 ha tenido en cuenta por tanto ciertas preocupaciones expresadas en la recomendación. Sin embargo, "las evoluciones económicas imprevistas de este año han tenido por efecto, sobre todo, que las críticas formuladas en la recomendación respecto a la incoherencia entre los planes presupuestarios irlandeses y el objetivo de estabilidad económica han perdido una parte de su pertinencia".
Finalmente, Bruselas considera que los resultados presupuestarios previstos para 2001, conjugados con los compromisos financieros públicos ya existentes, amplían el riesgo de un presupuesto de 2002 cuya ejecución se traduciría por la desaparición rápida del excedente, tanto en términos reales como estructurales.
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Sin embargo, el recalentamiento de la economía disminuye muy lentamente y la inflación subyacente sigue siendo fuerte, por lo que la Comisión anuncia que se mantendrá alerta sobre la preparación del presupuesto del 2002. A su juicio, cierta cantidad de acontecimientos imprevistos tales como la crisis del sector agrícola y la ralentización económica mundial han frenado considerablemente la economía irlandesa y ha reducido por tanto las presiones inflacionistas.
Además, el régimen de ahorro con condiciones fiscales preferenciales y el nuevo sistema de devolución de impuestos introducido tras la recomendación del Consejo han atenuado la presión de la demanda a corto plazo. Bruselas prevé para la economía irlandesa un crecimiento para 2001 de un 6 por ciento, dos puntos menos que el que se preveía en diciembre de 2000 en el programa de estabilidad irlandés.
La realización del presupuesto para 2001 ha tenido en cuenta por tanto ciertas preocupaciones expresadas en la recomendación. Sin embargo, "las evoluciones económicas imprevistas de este año han tenido por efecto, sobre todo, que las críticas formuladas en la recomendación respecto a la incoherencia entre los planes presupuestarios irlandeses y el objetivo de estabilidad económica han perdido una parte de su pertinencia".
Finalmente, Bruselas considera que los resultados presupuestarios previstos para 2001, conjugados con los compromisos financieros públicos ya existentes, amplían el riesgo de un presupuesto de 2002 cuya ejecución se traduciría por la desaparición rápida del excedente, tanto en términos reales como estructurales.
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