L. D./ EFE
El plan tendrá un coste de 99.500 millones de dólares en el año 2002 y más de 159.000 millones de dólares en los próximos diez años. Pero también incluye algunas de las propuestas del plan de Bush, como recortes impositivos para aquellas personas que no se beneficiaron del plan de recortes de impuestos de 1.35 billones de dólares en los próximos diez años que firmó el presidente a principios de 2001. Así, el Servicio de Rentas Internas (IRS) emitiría cheques de reembolso de entre 300 dólares para personas solteras y hasta 600 dólares para parejas casadas.
El plan aceleraría los recortes de impuestos al ingreso personal y, por ejemplo, la tasa impositiva del 27 por ciento bajaría al 25 por ciento el próximo mes de enero, en vez de en 2006. La medida también eliminaría el impuesto mínimo empresarial de forma retroactiva por un total de 15 años y aumentaría de 3.000 dólares a 5.000 dólares la reducción por pérdidas de capital que podrían deducirse de los ingresos.
"Queremos que los consumidores recuperen la confianza... y no hay nada mejor para fortalecer la confianza que un dinero adicional en los bolsillos", dijo el presidente Bush, tras instar a los legisladores a aprobar pronto la medida. El plan de estímulo tiene como objetivo fortalecer la economía y recuperar la confianza de los consumidores, que se calcula contribuyen a las dos terceras partes de toda la actividad económica en el país.
Críticas de los demócratas
Los demócratas han encabezado una fuerte oposición al plan por considerar que éste podría aumentar el déficit fiscal y no ayuda a los miles de desempleados en el país. La medida, que tras ser aprobada en el Senado tendrá que ser armonizada en un proceso bicameral, eliminó una alternativa presentada por los demócratas que hubiese limitado los incentivos fiscales para el sector empresarial y extendía por 26 semanas los subsidios de desempleo.
"Este plan tiene tres criterios: el primero es que sirva de estímulo, el segundo que se aplique con inmediatez y el tercero que sea eficaz y no ocasione mayores gastos. En mi opinión, esta medida viola los tres criterios", dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, durante una rueda de prensa.
Daschle expresó sus esperanzas en que, pese a las diferencias en torno a la puesta en marcha del plan, ambas cámaras del Congreso puedan aprobarlo, de forma bipartidista, antes del receso de Acción de Gracias del mes próximo.
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El plan aceleraría los recortes de impuestos al ingreso personal y, por ejemplo, la tasa impositiva del 27 por ciento bajaría al 25 por ciento el próximo mes de enero, en vez de en 2006. La medida también eliminaría el impuesto mínimo empresarial de forma retroactiva por un total de 15 años y aumentaría de 3.000 dólares a 5.000 dólares la reducción por pérdidas de capital que podrían deducirse de los ingresos.
"Queremos que los consumidores recuperen la confianza... y no hay nada mejor para fortalecer la confianza que un dinero adicional en los bolsillos", dijo el presidente Bush, tras instar a los legisladores a aprobar pronto la medida. El plan de estímulo tiene como objetivo fortalecer la economía y recuperar la confianza de los consumidores, que se calcula contribuyen a las dos terceras partes de toda la actividad económica en el país.
Críticas de los demócratas
Los demócratas han encabezado una fuerte oposición al plan por considerar que éste podría aumentar el déficit fiscal y no ayuda a los miles de desempleados en el país. La medida, que tras ser aprobada en el Senado tendrá que ser armonizada en un proceso bicameral, eliminó una alternativa presentada por los demócratas que hubiese limitado los incentivos fiscales para el sector empresarial y extendía por 26 semanas los subsidios de desempleo.
"Este plan tiene tres criterios: el primero es que sirva de estímulo, el segundo que se aplique con inmediatez y el tercero que sea eficaz y no ocasione mayores gastos. En mi opinión, esta medida viola los tres criterios", dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Tom Daschle, durante una rueda de prensa.
Daschle expresó sus esperanzas en que, pese a las diferencias en torno a la puesta en marcha del plan, ambas cámaras del Congreso puedan aprobarlo, de forma bipartidista, antes del receso de Acción de Gracias del mes próximo.
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