L. D. / EP.-
El FMI considera en su último informe sobre España y los países de la zona euro, presentado por el secretario general de Política Economía, Luis de Guindos, que la inflación debería caer por debajo del 2,5 por ciento a finales del próximo año y que el paro seguirá reduciéndose ligeramente por la reforma del mercado de trabajo.
Según el Fondo, la economía española es la que ha mostrado mayor dinamismo sostenible de las economías grandes de la zona euro en los últimos cinco años, debido a las firmes políticas adoptadas hacia la estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales. A pesar de ello, destaca algunos riesgos específicos que pueden afectar a la economía, especialmente en el turismo, sobre todo tras los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre.
Asimismo, el FMI resalta que la consolidación fiscal ha sido la pieza clave para la fuerte expansión de los últimos años, y la Ley de Estabilidad Presupuestaria responde bien a la necesidad de mantener dicha expansión, junto con los cambios del sistema de financiación de las comunidades autónomas. Por ello, considera que el Gobierno español ha hecho bien en establecer el objetivo de presupuesto equilibrado para 2002 para el conjunto de Administraciones Públicas, en vez del superávit planeado inicialmente. Si el crecimiento del PIB resultara cercano al 2,3 por ciento, se debería tolerar un ligero descenso de los ingresos (alrededor del 0,25 por ciento del PIB).
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Según el Fondo, la economía española es la que ha mostrado mayor dinamismo sostenible de las economías grandes de la zona euro en los últimos cinco años, debido a las firmes políticas adoptadas hacia la estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales. A pesar de ello, destaca algunos riesgos específicos que pueden afectar a la economía, especialmente en el turismo, sobre todo tras los atentados terroristas del pasado 11 de septiembre.
Asimismo, el FMI resalta que la consolidación fiscal ha sido la pieza clave para la fuerte expansión de los últimos años, y la Ley de Estabilidad Presupuestaria responde bien a la necesidad de mantener dicha expansión, junto con los cambios del sistema de financiación de las comunidades autónomas. Por ello, considera que el Gobierno español ha hecho bien en establecer el objetivo de presupuesto equilibrado para 2002 para el conjunto de Administraciones Públicas, en vez del superávit planeado inicialmente. Si el crecimiento del PIB resultara cercano al 2,3 por ciento, se debería tolerar un ligero descenso de los ingresos (alrededor del 0,25 por ciento del PIB).
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