L. D. / EFE.-
Así se ha anunciado en una conferencia de prensa en la central en Tokio de Nissan, cuyos directivos mantuvieron una tele conferencia con sus colegas de Renault en París.
Nissan tendrá que emitir 540 millones de acciones para la operación de Renault, que costará unos 2.000 millones de euros y que ya estaba prevista en los acuerdos bilaterales establecidos en marzo de 1999, cuando se selló la alianza empresarial entre Nissan y Renault.
En cuanto a las acciones que Nissan tendrá en Renault, éstas estarán exentas del derecho de voto, según la legislación vigente francesa, cuyo Estado es hasta el momento propietario del 44 por ciento de su capital.
Nissan y Renault establecerán una compañía mixta, con un reparto equitativo del 50 por ciento de la inversión, para desarrollar estrategias comunes a medio y largo plazo así como de productos y transmisiones que puedan utilizar indistintamente cada una de las compañías.
Según se informó, la nueva empresa tendrá sus sedes repartidas en Tokio y París, su presidente será el máximo responsable de Renault, Louis Schweizer, y su vicepresidente Carlos Ghosn, presidente de Nissan.
Gohsn fue enviado a Tokio en 1999 por la Renault para dirigir el reflote de Nissan, que se encontraba al borde de la quiebra y a la que aplicó un estricto programa de reorganización con cierres de fábricas y despidos de miles de trabajadores.
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Nissan tendrá que emitir 540 millones de acciones para la operación de Renault, que costará unos 2.000 millones de euros y que ya estaba prevista en los acuerdos bilaterales establecidos en marzo de 1999, cuando se selló la alianza empresarial entre Nissan y Renault.
En cuanto a las acciones que Nissan tendrá en Renault, éstas estarán exentas del derecho de voto, según la legislación vigente francesa, cuyo Estado es hasta el momento propietario del 44 por ciento de su capital.
Nissan y Renault establecerán una compañía mixta, con un reparto equitativo del 50 por ciento de la inversión, para desarrollar estrategias comunes a medio y largo plazo así como de productos y transmisiones que puedan utilizar indistintamente cada una de las compañías.
Según se informó, la nueva empresa tendrá sus sedes repartidas en Tokio y París, su presidente será el máximo responsable de Renault, Louis Schweizer, y su vicepresidente Carlos Ghosn, presidente de Nissan.
Gohsn fue enviado a Tokio en 1999 por la Renault para dirigir el reflote de Nissan, que se encontraba al borde de la quiebra y a la que aplicó un estricto programa de reorganización con cierres de fábricas y despidos de miles de trabajadores.
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