L. D. / EP.-
En su intervención en el pleno del Senado, Montoro apuntó que “el objetivo del Gobierno no consiste tanto en buscar un grado de acierto en una previsión económica de crecimiento, sino en dotar a la economía española de los instrumentos necesarios para que siga creciendo por encima de la media de los países más desarrollados de la UE y continúe generando creación de empleo para no perder el acercamiento al objetivo del pleno empleo".
En este sentido, el titular de Hacienda explicó que el Gobierno continúa atento a la evolución de la economía mundial y a todos los informes internacionales sobre previsiones económicas, sobre todo a los procedentes de la Comisión Europea, al ser preguntado por la posibilidad de que el Ejecutivo español decida revisar a la baja la previsión de crecimiento del 2,9 por ciento del PIB para 2002. No obstante, hizo hincapié en que la política económica del Gobierno se enmarca dentro del criterio general de estabilidad presupuestaria, y destacó la necesidad de dar continuidad a las reformas estructurales y, dentro de ellas, a la reforma fiscal que se incluirá en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2002.
En su opinión, el Gobierno español "está respondiendo a la difícil situación económica internacional con su propia política económica" y recordó los elementos "positivos" que, a su juicio, existen en la actual coyuntura económica, como son el mantenimiento de unos bajos tipos de interés "tan importantes para millones de ciudadanos españoles y cientos de miles de pequeñas y medianas empresas", así como la bajada del precio del petróleo y la desaceleración de la inflación". En este sentido, el titular de Hacienda manifestó su convencimiento de que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se situará "muy pronto" por debajo del 3 por ciento, frente a la tasa actual del 3,4 por ciento. Este hecho, según Montoro, "impulsará la capacidad adquisitiva de millones de trabajadores y pensionistas y contribuirá a sostener el crecimiento económico".
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En este sentido, el titular de Hacienda explicó que el Gobierno continúa atento a la evolución de la economía mundial y a todos los informes internacionales sobre previsiones económicas, sobre todo a los procedentes de la Comisión Europea, al ser preguntado por la posibilidad de que el Ejecutivo español decida revisar a la baja la previsión de crecimiento del 2,9 por ciento del PIB para 2002. No obstante, hizo hincapié en que la política económica del Gobierno se enmarca dentro del criterio general de estabilidad presupuestaria, y destacó la necesidad de dar continuidad a las reformas estructurales y, dentro de ellas, a la reforma fiscal que se incluirá en la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2002.
En su opinión, el Gobierno español "está respondiendo a la difícil situación económica internacional con su propia política económica" y recordó los elementos "positivos" que, a su juicio, existen en la actual coyuntura económica, como son el mantenimiento de unos bajos tipos de interés "tan importantes para millones de ciudadanos españoles y cientos de miles de pequeñas y medianas empresas", así como la bajada del precio del petróleo y la desaceleración de la inflación". En este sentido, el titular de Hacienda manifestó su convencimiento de que el Índice de Precios de Consumo (IPC) se situará "muy pronto" por debajo del 3 por ciento, frente a la tasa actual del 3,4 por ciento. Este hecho, según Montoro, "impulsará la capacidad adquisitiva de millones de trabajadores y pensionistas y contribuirá a sostener el crecimiento económico".
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