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POR PARTICIPAR EN EL FRAUDE DE GESCARTERA

Palacios dicta prisión bajo fianza de 100 millones para el asesor fiscal de Antonio Camacho

La juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios ha dictado prisión eludible bajo fianza de 100 millones de pesetas para el representante legal de Hari 2000 y asesor fiscal de clientes de Gescartera. Julio Rodríguez Gil permanecerá en la cárcel de Soto del Real (Madrid), la misma en la que está Antonio Camacho, hasta que abone la citada cantidad.

L. D. / EFE.- Según fuentes jurídicas, la decisión de la juez -que el jueves ordenó la detención de Rodríguez Gil y el registro de sus viviendas y despacho- se ajusta a las medidas cautelares que había pedido la fiscalía anticorrupción tras escuchar la declaración del representante de Hari 2000, así como al documento médico que ha presentado el detenido en el que figura que padece una isquemia coronaria grave.

La juez, que durante la mañana del viernes, interrogó a Rodríguez Gil durante tres horas, le imputa por su presunta participación en la salida de dinero de Gescartera a través de la aplicación de minusvalías en testaferros buscados por él o por terceras personas.

Las explicaciones de Rodríguez Gil en el Parlamento

El ahora detenido explicó que en octubre de 1999, Camacho -para quien trabajaba en labores de asesoramiento fiscal- le encargó que participara en la creación de una SICAV en Luxemburgo, a pesar de que no tenía ninguna experiencia en este tipo de sociedades de inversión. De hecho, Haris 2000 figuraba como futuro suscriptor de la SICAV con más de 9.000 millones de pesetas, algo de lo que Rodríguez Gil dijo no tener constancia. Para realizar toda esta operación, Camacho le entregó tres talones por 3.890 millones contra una cuenta en una entidad de “La Caixa” en Majadahonda, diciéndole que correspondían al dinero de los clientes que participarían en la SICAV, con el compromiso de que no los ingresara hasta nueva orden.

Para evitar que Rodríguez Gil ingresara estos cheques antes de tiempo, Camacho le exigió que Haris 2000 le entregara tres cheques por el mismo valor. Según aseguró, no le preguntó al dueño de Gescartera si sus talones tenían fondos porque la entidad era "solvente". Sin embargo, admitió que los emitidos por Haris 2000 no los tenían, algo que, dijo, se podría haber comprobado con una simple llamada telefónica. A preguntas de los diputados, aseguró que esta operativa le parecía "normal" y que no se trataba de realizar ningún "simulacro" con Camacho.

Ante la perplejidad de los diputados, el responsable de Haris 2000 apuntó que creía recordar que él tampoco había roto los talones de Camacho y que intentaría encontrarlos y entregar una fotocopia de los mismos a la comisión. Su testimonio fue considerado clave en la comisión de investigación y los diputados ya le advirtieron de que podría haber incurrido en responsabilidades penales. Al final de su comparecencia, Rodríguez Gil se derrumbó moralmente y algunos parlamentarios le vieron abandonar el Congreso con lágrimas en los ojos.


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