L. D. / EFE.-
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, sigue firme en su presión al Congreso para que de luz verde su plan de estímulo económico, con objeto de "ayudar a quienes más lo necesitan y restablecer el crecimiento de la economía". Durante su acostumbrado discurso radiofónico de los sábados, el dirigente estadounidense defendió enérgicamente su propuesta para la creación de empleos y ayudar a los desempleados tras los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Bush recordó que "es época festiva y es hora de ayudar a los que sufren, para que no les falte techo y comida. Mi plan provee asistencia inmediata a quienes perdieron sus trabajos y extiende los beneficios de desempleo por trece semanas en los estados más afectados por el terrorismo". Aseguró que su plan incluye medidas para nuevas fuentes de trabajo y recortes impositivos tanto para los consumidores como para el sector empresarial. El presidente de EEUU apuntó que pidió “la aprobación de este plan el 5 de octubre. La Cámara de Representantes respondió inmediatamente pero aún estoy a la espera de firmar esta ley. Así la esperan también más de 415.000 estadounidenses que han perdido sus empleos desde entonces", en clara alusión a las disputas entre senadores demócratas y republicanos sobre el alcance del plan.
La Cámara de Representantes aprobó un plan de 100.000 millones de dólares, compuesto principalmente por recortes a los impuestos para el sector empresarial, con el argumento de que esto incentivará la creación de empleos. Los demócratas en el Senado insisten en mayores ayudas económicas para los miles de trabajadores que han perdido sus puestos tras los atentados terroristas en Nueva York y Washington. Bush enfatizó que "debemos demostrar a los terroristas una vez más" de que el país se encuentra unido no sólo en la lucha antiterrorista sino también en el frente económico.
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Bush recordó que "es época festiva y es hora de ayudar a los que sufren, para que no les falte techo y comida. Mi plan provee asistencia inmediata a quienes perdieron sus trabajos y extiende los beneficios de desempleo por trece semanas en los estados más afectados por el terrorismo". Aseguró que su plan incluye medidas para nuevas fuentes de trabajo y recortes impositivos tanto para los consumidores como para el sector empresarial. El presidente de EEUU apuntó que pidió “la aprobación de este plan el 5 de octubre. La Cámara de Representantes respondió inmediatamente pero aún estoy a la espera de firmar esta ley. Así la esperan también más de 415.000 estadounidenses que han perdido sus empleos desde entonces", en clara alusión a las disputas entre senadores demócratas y republicanos sobre el alcance del plan.
La Cámara de Representantes aprobó un plan de 100.000 millones de dólares, compuesto principalmente por recortes a los impuestos para el sector empresarial, con el argumento de que esto incentivará la creación de empleos. Los demócratas en el Senado insisten en mayores ayudas económicas para los miles de trabajadores que han perdido sus puestos tras los atentados terroristas en Nueva York y Washington. Bush enfatizó que "debemos demostrar a los terroristas una vez más" de que el país se encuentra unido no sólo en la lucha antiterrorista sino también en el frente económico.
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