L. D. / EP.-
Este crecimiento de la economía española representa una ralentización de 1,1 puntos respecto al incremento del PIB estimado por el BBVA en 2001, si bien el diferencial de crecimiento de España con la UEM continuará siendo positivo en un 0,4 por ciento. Según la entidad bancaria, la pérdida de dinamismo de la economía española se explica tanto por el agotamiento de los factores transitorios de demanda y oferta, como por el débil escenario internacional.
Sin embargo, indica que dos factores han posibilitado que la ralentización de la economía española haya sido, hasta ahora, relativamente moderada: el “efecto euro”, que ha impulsado el consumo privado y la inversión residencial en 2001, y el retraso en la transmisión de choques externos a la economía española.
Por su parte, el sector exterior mantendrá el próximo año la misma contribución positiva al crecimiento que en 2001, ya que, a pesar de que el fin de las ganancias de competitividad de la economía española y el menor crecimiento del comercio mundial moderarán las exportaciones en 2002, esto se verá compensado por la desaceleración de las importaciones, ante la debilidad de la demanda interna. El Servicio de Estudios del BBVA estima que la economía española continuará creando empleo en 2002, a diferencia de lo que sucedió en anteriores fases de desaceleración económica, debido a que las reformas introducidas en el mercado laboral desde 19994 han podido reducir el límite a partir del cual se destruye empleo. No obstante, señala que la tasa de desempleo aumentará ligeramente en 2002, hasta situarse en el 13,7 por ciento, cinco décimas por encima de la tasa promedio de 2001.
Asimismo, señala que dentro de las reformas del mercado laboral, los cambios en la negociación colectiva siguen siendo la "asignatura pendiente, que no ha de olvidarse aunque se alcance un acuerdo que garantice la moderación salarial en 2002". Para el BBVA, tanto la distribución de la jornada de trabajo como la negociación salarial deben centrarse más en las condiciones de las empresas y no en los acuerdos sectoriales, que deberían enfocarse hacia otros aspectos como la previsión de riesgos laborales y la formación. El Servicio de Estudios del BBVA indica que el funcionamiento de los estabilizadores automáticos en un escenario de desaceleración económica provocará que las cuentas del sector público registren un déficit cercano al 0,5 por ciento del PIB en 2002. El BBVA no valora negativamente esta circunstancia puesto que será consecuencia de la situación cíclica de la economía española.
Sin embargo, indica que dos factores han posibilitado que la ralentización de la economía española haya sido, hasta ahora, relativamente moderada: el “efecto euro”, que ha impulsado el consumo privado y la inversión residencial en 2001, y el retraso en la transmisión de choques externos a la economía española.
Por su parte, el sector exterior mantendrá el próximo año la misma contribución positiva al crecimiento que en 2001, ya que, a pesar de que el fin de las ganancias de competitividad de la economía española y el menor crecimiento del comercio mundial moderarán las exportaciones en 2002, esto se verá compensado por la desaceleración de las importaciones, ante la debilidad de la demanda interna. El Servicio de Estudios del BBVA estima que la economía española continuará creando empleo en 2002, a diferencia de lo que sucedió en anteriores fases de desaceleración económica, debido a que las reformas introducidas en el mercado laboral desde 19994 han podido reducir el límite a partir del cual se destruye empleo. No obstante, señala que la tasa de desempleo aumentará ligeramente en 2002, hasta situarse en el 13,7 por ciento, cinco décimas por encima de la tasa promedio de 2001.
Asimismo, señala que dentro de las reformas del mercado laboral, los cambios en la negociación colectiva siguen siendo la "asignatura pendiente, que no ha de olvidarse aunque se alcance un acuerdo que garantice la moderación salarial en 2002". Para el BBVA, tanto la distribución de la jornada de trabajo como la negociación salarial deben centrarse más en las condiciones de las empresas y no en los acuerdos sectoriales, que deberían enfocarse hacia otros aspectos como la previsión de riesgos laborales y la formación. El Servicio de Estudios del BBVA indica que el funcionamiento de los estabilizadores automáticos en un escenario de desaceleración económica provocará que las cuentas del sector público registren un déficit cercano al 0,5 por ciento del PIB en 2002. El BBVA no valora negativamente esta circunstancia puesto que será consecuencia de la situación cíclica de la economía española.