
El "y todos amigos" en el último Consejo de Ministros empieza a mostrar sus grietas. El real decreto sobre vivienda anunciado el lunes por Pedro Sánchez se ha convertido en un campo de batalla entre socios de Gobierno. Sumar exige la prórroga de los precios del alquiler, como ya ocurrió durante la pandemia y tras la guerra de Ucrania, bajo amenaza de tumbar la medida. Desde el PSOE miran con perplejidad esta postura maximalista, que revive fantasmas de su anterior socio de coalición, Podemos, y pone de relieve la fragilidad de un Ejecutivo incapaz de cerrar consensos incluso dentro de su propia coalición.
"Están en un discurso muy belicista y beligerante", sostienen fuentes del ala socialista del Gobierno, que se muestran desconcertados por la estrategia del espacio de Yolanda Díaz. Según estas fuentes, su maniobra busca evitar que la formación morada les 'robe' votos tras las elecciones extremeñas, en las que Sumar no estuvo presente, y de cara a la próxima cita en Aragón, donde Sumar y Podemos volverán a ir por separado, replicando un patrón que en otros comicios, como los gallegos o vascos, no les dio buenos resultados.
En el PSOE dicen estar dispuestos a negociar, siempre que la deducción a los caseros que no suban el precio de sus alquileres siga siendo el eje principal del real decreto. Aunque califican la medida de "buena", aceptan que el porcentaje pueda ser algo inferior al 100%. Desde el PSOE insisten en que hay que dar un "incentivo" a los caseros, después de varios anuncios electoralistas de Pedro Sánchez, y advierten que la pretensión de Sumar de prohibir las subidas de alquiler no cabe "dentro de la Constitución".
Los socialistas defienden que "los fondos de inversión se han ido yendo" y que la bonificación del 100% del IRPF para los arrendadores que prorroguen los alquileres sin subir la renta está pensada para los propietarios particulares, que, según el PSOE, constituyen la mayoría. No obstante, advierten que la voluntad de sacar adelante este real decreto podría implicar incluso diferenciar entre grandes tenedores y particulares para asegurar el apoyo de Sumar y sus socios de investidura.
"Nunca les he visto tan cerrados", advierten estas mismas fuentes gubernamentales, tras los múltiples rifirrafes acumulados en los dos años que PSOE y Sumar llevan de legislatura, dejando al descubierto la tensión creciente dentro del Ejecutivo y la dificultad de Pedro Sánchez para imponer su agenda.

