
La guerra en Oriente Medio está provocando la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial. Así se desprende del último informe publicado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), correspondiente al mes de marzo, donde se detalla cómo, dada la importancia del estrecho de Ormuz, los países del Golfo han recortado la producción total de petróleo en al menos 10 millones de barriles diarios. De este modo, la organización alerta de que "si no se reanuda rápidamente el transporte marítimo, se prevé que las pérdidas de suministro aumenten".
Proyecciones de producción
El conflicto en Oriente Medio y el estrangulamiento del estrecho de Ormuz, donde la Guardia Revolucionaria iraní está atacando a los buques que transitan por este cauce fluvial, está incrementando los precios del crudo y el gas y, con ello, comienzan a crecer los precios de los carburantes y la electricidad. La situación ha llevado a que los productores del Golfo Pérsico reduzcan o suspendan la producción, mientras que los tanques de almacenamiento de la región se llenan rápidamente. En este contexto, las proyecciones de producción de petróleo para este mes de marzo se han resentido de forma significativa. Así lo expone la AIE en su último informe sobre el mercado petrolero.
Concretamente, la organización detalla cómo "con pocos buques disponibles o dispuestos a cargar en puerto, y con los tanques de almacenamiento nacionales llenándose, los productores de la región están reduciendo o suspendiendo la producción". De este modo, explica que "si bien la situación sobre el terreno evoluciona rápidamente y, en ocasiones, es opaca, estimamos que la producción de crudo se está reduciendo en al menos 8 millones de barriles diarios, con otros 2 millones de barriles diarios de condensados y LGN suspendidos".
Con todo, la AIE alerta de que "la guerra en Oriente Medio está provocando la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial". En este contexto, la AIE ha revisado drásticamente a la baja sus previsiones de crecimiento de la oferta mundial de petróleo para 2026. Si en febrero estimaba un aumento de 2,4 millones de barriles diarios, ahora proyecta un incremento de apenas 1,1 millones de barriles diarios, concentrado exclusivamente en los países que no forman parte de la OPEP+. Al mismo tiempo, la agencia ha ajustado a la baja sus expectativas de demanda global de crudo, estimando ahora un aumento de 640.000 barriles diarios, 210.000 barriles menos que la previsión de febrero.
No obstante, este conflicto no está afectando únicamente a la producción y la exportación, sino que, además, "varias refinerías e instalaciones de procesamiento de gas han cerrado debido a ataques o por motivos de seguridad". Así, el informe incide en que "el cierre del Estrecho también está obligando a las refinerías orientadas a la exportación a reducir sus operaciones o cerrar por completo a medida que se recargan los tanques de almacenamiento de producto". En consecuencia, la AIE explica además que este "el conflicto también está teniendo un impacto significativo en los mercados globales de productos, con los flujos de exportación a través del Estrecho prácticamente paralizados".
De este modo, el informe destaca que "los productores del Golfo exportaron 3,3 millones de barriles diarios de productos refinados y 1,5 millones de barriles diarios de GLP en 2025, subrayando que "más de 3 millones de barriles diarios de capacidad de refinación en la región ya se han paralizado debido a ataques y a la falta de salidas viables para la exportación'". Así, se alerta de que "las operaciones en otros lugares serán cada vez más limitadas debido a la disponibilidad de materia prima".
Impacto del conflicto
La AIE asegura que los países consumidores de crudo "cuentan con importantes reservas de petróleo para compensar las pérdidas temporales de suministro". Concretamente, de acuerdo con la organización, "los inventarios mundiales observados de crudo y productos se estiman actualmente en más de 8.200 millones de barriles, el nivel más alto desde febrero de 2021". De hecho, según las cifras proporcionadas en el estudio, "aproximadamente la mitad se encuentran en países de la OCDE, de los cuales 1.250 millones de barriles están en manos de los gobiernos para casos de emergencia, y otros 600 millones de barriles de reservas de la industria se mantienen por obligación gubernamental".
Del mismo modo, la AIE recuerda que, ante la interrupción del suministro, la organización ha anunciado la liberación de 400 millones de barriles de las reservas de emergencia de sus países miembros, con el objetivo de mitigar los efectos inmediatos de la crisis y estabilizar los mercados. La agencia subraya que, aunque algunas regiones podrían aumentar su producción, la disponibilidad de materia prima seguirá siendo un factor limitante en el corto y medio plazo. Concretamente, explica que "la liberación coordinada de reservas de emergencia proporciona un importante y bienvenido mecanismo de contención, pero a falta de una rápida resolución del conflicto, sigue siendo una medida provisional".


