
El Gobierno de Pedro Sánchez promoverá la candidatura del actual ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, para dirigir la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a partir de 2027, cuando finalice el segundo mandato de su actual director general, el chino Qu Dongyu.
El anuncio lo ha realizado este lunes en Bruselas el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien ha subrayado que se trata de un proceso "largo" cuya decisión no llegará hasta el verano de 2027. "Es una candidatura española, pero que tiene vocación europea y que es también reflejo de la creencia que tiene España en el multilateralismo y en las Naciones Unidas, en momentos en los que la seguridad alimentaria es algo absolutamente fundamental", ha defendido.
España ya trató de situar a un representante al frente de la FAO en 2011, cuando impulsó la candidatura del entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que finalmente no prosperó. Desde Bruselas recuerdan que la UE y sus Estados miembros son los principales contribuyentes de la organización, pese a que ningún europeo ocupa su dirección desde hace más de medio siglo.
El ministro de la tensión con el campo
La posible candidatura internacional de Planas llega tras una etapa al frente del Ministerio de Agricultura marcada por una constante: rebajar tensiones con el campo mientras el Gobierno de Pedro Sánchez va colando su agenda ideológica verde desde otros ministerios.
De ese modo, mientras Planas insistía en que "no hay sostenibilidad sin rentabilidad", el Ejecutivo aprobó por decreto la norma que obliga a ampliar el espacio por cerdo en las granjas, una norma, por cierto, que acabó derogando el Supremo por minimizar el golpe económico que supondría para los ganaderos.
Rebajar tensiones y mantener un perfil bajo. Ese parece haber sido el mantra de Planas durante estos años, especialmente cuando la exministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, defendía a capa y espada la ley de Restauración de la Naturaleza europea que podría reducir caladeros y tierras de cultivo; o cuando el exministro de Consumo, Alberto Garzón, atacaba el consumo de carne; o cuando el Ministerio de Derechos Sociales liderado por Ione Belarra quería aprobar una ley animalista urbanita que inicialmente incluía a los perros pastores.
Y mientras tanto, Planas ha tenido que hacer frente a tractoradas y movilizaciones del campo en toda España, a diversas crisis sanitarias en el sector ganadero como la la peste porcina, la gripe aviar o la dermatosis nodular contagiosa, sin olvidar las negociaciones comerciales con el bloque de Mercosur o a la compleja reforma de la Política Agraria Común. Todo ello, practicando el noble arte de apagar fuegos en casa mientras su propio grupo iba prendiendo cerillas en Bruselas.


