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CON ÁNIMO DE LUCRO

López Zafra, sobre la revolución de la IA: "Este año habrá empresas de mil millones gestionadas por una sola persona"

El economista Juan Manuel López Zafra profundiza sobre la revolución de la IA en Con Ánimo de Lucro en esRadio.

La inteligencia artificial (IA) avanza a un ritmo que rompe con los patrones históricos de cambio tecnológico y plantea implicaciones directas en el empleo, la organización empresarial y la regulación, según explicó el economista y profesor de CUNEF Juan Manuel López Zafra en una entrevista en el programa Con Ánimo de Lucro de esRadio.

Desde sus orígenes teóricos en los trabajos de Alan Turing, la IA ha evolucionado hasta sistemas capaces de mantener conversaciones indistinguibles de las humanas. Sin embargo, López Zafra subraya que el momento actual corresponde principalmente a la inteligencia artificial generativa, basada en modelos de lenguaje que "simulan razonamiento", mientras que el salto hacia una inteligencia general sigue en debate.

El desarrollo reciente se ha acelerado con la aparición de los llamados agentes autónomos, sistemas que no solo responden, sino que toman decisiones y ejecutan tareas de forma autónoma. A diferencia de los chatbots tradicionales, estos pueden conectarse a bases de datos, navegar por internet o generar y actualizar documentos sin intervención constante del usuario.

Según López Zafra, estos agentes ya permiten construir estructuras organizativas completas: "puedes tener un CEO y varios directores generales que son agentes especializados". Esto abre la puerta a modelos empresariales con una sola persona al frente y sistemas automatizados que operan de forma continua.

El economista apunta que 2026 podría ser el año en que surja la primera empresa gestionada por una sola persona capaz de alcanzar ingresos de 1.000 millones, impulsada por este tipo de herramientas. Así, el impacto más inmediato se observa en la productividad. Tareas que antes requerían horas o días pueden resolverse en minutos, lo que ya está provocando cambios en grandes compañías tecnológicas. López Zafra menciona que algunas empresas han incrementado la automatización hasta el 80% de determinadas tareas, acompañándolo de reducciones de plantilla.

Este proceso, señala, reproduce patrones históricos: "el incremento de productividad se está resolviendo con medidas del siglo XIX, que son los despidos". Frente a ello, plantea alternativas como la reducción voluntaria de jornada para repartir los beneficios del aumento de eficiencia. Al mismo tiempo, destaca el auge del súper autónomo, profesionales que, apoyados en IA, pueden desarrollar actividades antes reservadas a grandes organizaciones.

Uno de los elementos centrales del análisis es la velocidad. López Zafra cita estimaciones del entorno de DeepMind según las cuales la IA podría generar en 10 años un incremento de riqueza equivalente a 25 veces, frente a las 2,5 veces logradas durante un siglo de revolución industrial. Esta aceleración implica, según explica, una ruptura con la evolución lineal del pasado: "no hablamos de meses o años, sino de días u horas". La consecuencia es una mayor dificultad de adaptación tanto para empresas como para instituciones.

En el ámbito regulatorio, el economista advierte de que Europa corre el riesgo de quedarse atrás. El Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act), aprobado en 2024, considera que ya ha quedado desfasado por la rapidez de los avances. A su juicio, el exceso de regulación limita el acceso a tecnologías disponibles en otros mercados: "todo lo que hacemos es decir ‘aquí no lo quiero’, y eso favorece a Estados Unidos y China". Mientras tanto, señala, ambos países avanzan en desarrollo e implementación.

El despliegue de agentes autónomos introduce también riesgos operativos y dilemas éticos. López Zafra menciona casos en los que estos sistemas han provocado pérdidas económicas relevantes o han actuado fuera de las instrucciones previstas. La cuestión central es la responsabilidad: "cuando un agente toma decisiones, ¿quién responde?". Este interrogante afecta tanto a usuarios individuales como a empresas y no cuenta aún con un marco claro. Además, la IA plantea debates en ámbitos como el empleo, la toma de decisiones automatizadas o la interacción social, donde la ética adquiere un papel relevante.

A diferencia de otras tendencias tecnológicas recientes, como el metaverso, López Zafra sostiene que la IA ya tiene un impacto directo y observable. Su aplicación en sectores como la salud, la programación o el análisis de datos permite acelerar procesos y generar nuevo conocimiento. En este contexto, el economista concluye que la IA "no es un fenómeno teórico", sino una tecnología que ya está transformando la economía y cuyo desarrollo seguirá marcando la evolución de empresas y sociedades en los próximos años.

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