
El precio del crudo se ha disparado a primera hora de este lunes en los mercados internacionales. El barril de Brent, de referencia en Europa, ha experimentado una subida cercana al 7,3% en torno a las 7:12 horas, rebasando de nuevo la barrera psicológica de los 102 dólares. Este repunte contrasta fuertemente con los 72 dólares en los que cotizaba antes de la reciente ofensiva sobre territorio iraní por parte de las fuerzas aliadas. Por su parte, el crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia al otro lado del Atlántico, se encarecía un 8,5% hasta alcanzar los 104,7 dólares.
Esta agitación en los mercados energéticos es la respuesta directa al último movimiento estratégico de Washington. El presidente estadounidense ha ordenado a la Armada de Estados Unidos que inicie un cierre perimetral del estrecho de Ormuz, un paso marítimo fundamental controlado en la actualidad por el régimen de los ayatolás y por donde circula aproximadamente una cuarta parte del gas y petróleo a nivel mundial.
A través de un mensaje difundido públicamente, el mandatario norteamericano advirtió de que sus efectivos interceptarán en aguas internacionales a cualquier embarcación que pague peajes a Teherán. La decisión, con efecto inmediato, busca bloquear los buques que traten de cruzar esta ruta comercial, y se produce como primera reacción al fracaso de las conversaciones bilaterales mantenidas este sábado en la capital de Pakistán.
El jefe del Ejecutivo criticó duramente lo que califica de "extorsión mundial" por parte de las autoridades de la República Islámica, recordando que su nación no cederá ante chantajes cuyo objetivo final es financiar su programa nuclear. Siguiendo estas directrices, el Mando Central de las Fuerzas Armadas (CENTCOM) confirmó que el cerco afecta a todos los puertos y zonas costeras iraníes a partir de las 16:00 horas, en el huso horario de la España peninsular.
El contingente militar ha aclarado que no impedirá la libertad de navegación de aquellos barcos mercantes que se dirijan a puertos de otros países de la región. Ante este enorme despliegue defensivo, el jefe del Estado Mayor de la Marina iraní ha tachado las advertencias de ridículas, asegurando que vigilan de cerca los movimientos del Ejército estadounidense en la zona.
Sobre el encuentro diplomático, la Administración admitió que se acercaron posturas en múltiples ámbitos durante las veinte horas de diálogo, pero resultó imposible alcanzar un pacto en la cuestión atómica. Pese a asumir que la bolsa y el coste del combustible sufrirán un impacto inicial, el líder republicano confía en una pronta recuperación de los mercados y advierte de que la presión es total para evitar que sus adversarios sigan lucrándose con la venta de crudo.
Finalmente, se ha anunciado que los operativos navales iniciarán labores tácticas para limpiar la zona de las minas submarinas colocadas por el régimen islámico. Para esta delicada misión se espera contar con el apoyo logístico del Reino Unido, subrayando la férrea disposición de la potencia norteamericana a usar una fuerza militar devastadora en el caso de que cualquier barco civil o de la coalición resulte atacado durante el proceso de desminado.


